Los incidentes ocurridos la semana pasada con los aviones Dreamliner 787 de Boeing hicieron que el mercado volteara la mirada hacia su mayor rival: la europea Airbus, cuyo A350 aún en desarrollo podría presentar algunos de los mismos desperfectos. Sin embargo, la firma se ha mostrado confiada y su CEO, Fabrice Bregier, aseguró que continúan con la meta de tener listo a mitad de año su último modelo y que éste representa un “menor riesgo” que el Dreamliner.
Las dudas surgieron porque el A350 también utiliza baterías de litio, las mismas que ocasionaron la última falla del 787 y que llevó al regulador de EEUU a instruir a las aerolíneas a dejar en tierra sus aviones de este modelo. Los expertos de inmediato empezaron a especular que ésta también era una mala señal para Airbus, ya que si las investigaciones arrojan que partes del 787, como las baterías, resultan ser deficientes, Airbus podría enfrentar pruebas más complicadas cuando intente lanzar su nuevo avión.
Bregier se apuró a aclarar que aunque el A350 usará algunas de las tecnologías que ahora están bajo investigación, que incluyen la batería de ión-litio, el modelo de Airbus tiene importantes variaciones como una arquitectura eléctrica “más tradicional”.
“Nuestras elecciones son levemente distintas”, dijo el CEO. El A350, en un área del avión, usará dos baterías, lo que divide el poder de demanda en cada una, y el proveedor es distinto. El ejecutivo añadió que la causa de las dificultades del 787 no están completamente claras, aunque la manera en que la batería ha sido incorporada podría ser el problema.
Por otro lado, el proveedor de baterías de Airbus, la francesa Saft Groupe, indicó que reemplazar las baterías de ión-litio por versiones más tradicionales de níquel-cadmio sería difícil, ya que la tecnología más antigua necesita más espacio y podría ser difícil acomodarla en los nuevos diseños de aviones, acotó el CEO de la compañía gala, Tom Williams.
Airbus ha tenido su propia serie de problemas técnicos que han retrasado la presentación de un avión militar clave, lo que le ha costado miles de millones en costos extras, además de problemas de seguridad con las alas de su aviones superjumbo A380.
“No nos corresponde darle clases a Boeing. Hemos tenido nuestros propios problemas en el pasado”, dijo Bregier.
Estos problemas no impidieron que la firma consiguiera a un récord de entregas en 2012 con 588 aviones y superara su objetivo de 650 órdenes al conseguir 914 pedidos.