"Debemos establecer leyes y reglamentos, sistemas de monitoreo tecnológico, alerta temprana y respuesta ante emergencias para fortalecer la seguridad, prevenir abusos y usos maliciosos, y asegurar que la IA esté siempre bajo control humano". Con ese llamado, el Presidente de China, Xi Jinping, inauguró este viernes la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial (WAIC) y la Reunión de Alto Nivel sobre Gobernanza Global de la IA, celebradas en Shanghái, donde planteó que el rápido avance de esta tecnología exige fortalecer los mecanismos de gobernanza internacional.
Ante jefes de Estado y de Gobierno, representantes de organismos internacionales y delegaciones de decenas de países, Xi hizo su debut en la novena versión del evento, donde sostuvo que el mundo atraviesa una nueva etapa de innovación tecnológica que abre grandes oportunidades, pero también desafíos inéditos.
Según el Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Popular China, el mandatario centró su discurso en la necesidad de construir "un sistema justo y equitativo para la gobernanza global de la IA", basado en un enfoque "centrado en las personas" y orientado al bien común.

En ese contexto, el presidente chino afirmó que los países deben reforzar la conciencia sobre los riesgos asociados al desarrollo de la inteligencia artificial y reiteró que la seguridad no puede quedar relegada frente al avance tecnológico. "Debemos oponernos conjuntamente a la sobreextensión del concepto de seguridad nacional en el ámbito de la IA y a anteponer la seguridad de un país a la de otros", señaló.
Xi también dedicó buena parte de su intervención a la cooperación internacional y al papel que, a su juicio, debe desempeñar el Sur Global en el desarrollo de esta tecnología.
"Debemos ayudar a los países del Sur Global a fortalecer sus capacidades para superar las brechas digital y de IA, promover el desarrollo sostenible y evitar la creación de nuevas injusticias históricas en el ámbito de la IA", afirmó.
Como parte de esa estrategia, anunció que China ofrecerá durante los próximos cinco años 5.000 oportunidades de capacitación y seminarios sobre inteligencia artificial para países en desarrollo, además de crear centros internacionales de cooperación con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), la Liga de los Estados Árabes, la Unión Africana, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la Organización de Cooperación de Shanghái y los BRICS.
Asimismo, indicó que 30 países podrán acceder al sistema chino de alerta meteorológica basado en inteligencia artificial denominado MAZU.
El mandatario también insistió en que el desarrollo de la inteligencia artificial debe sustentarse en la cooperación internacional.
"El desarrollo de la IA no debe ser un logro individual de un solo país, sino una sinfonía de cooperación internacional", señaló.
Al tiempo que sostuvo que China está dispuesta a trabajar con otros países "con una actitud más abierta, acciones más pragmáticas y una visión a largo plazo" para afrontar conjuntamente las oportunidades y desafíos que plantea esta tecnología.
Xi destacó además la creación -con la adhesión de 29 países- de la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial (WAICO), establecida esta semana en Shanghái, calificándola como "un paso importante" para responder al llamado del sur global y promover una gobernanza internacional de la IA más representativa. El organismo fue presentado por el gobierno chino como un nuevo mecanismo de cooperación para coordinar estándares, capacidades y desarrollo tecnológico entre sus miembros.
Las declaraciones de Xi se producen en un momento en que China busca ampliar su influencia en la gobernanza internacional de la inteligencia artificial, mientras sus modelos de código abierto ganan terreno frente a competidores estadounidenses y el acceso a tecnologías avanzadas continúa marcado por las restricciones impuestas por Washington.
En ese contexto, el mandatario evitó mencionar directamente a Estados Unidos, aunque cuestionó la utilización del concepto de seguridad nacional para limitar el desarrollo y la cooperación internacional en inteligencia artificial.