La subida
del 2,5% del IVA -que pasa del actual 17,5% al 20%- entre hoy en vigor
en el Reino Unido, como parte del plan de austeridad económica impulsado
por el Gobierno británico.
El incremento del Impuesto sobre
el Valor Agregado (IVA) afectará a casi todos los bienes y servicios de
consumo, a excepción de la ropa infantil y los libros, que no están
gravados, y otros artículos, como sillas de bebé para el automóvil,
sobre los que se aplica una reducción.
Esta medida forma parte
del plan del Gobierno de coalición conservador-liberaldemócrata para
aumentar los ingresos estatales, al tiempo que se reduce la inversión
pública y se recortan las prestaciones sociales, con el objetivo de
rebajar el déficit del Estado.
Varias asociaciones comerciales
y de consumidores, además de la oposición política, han criticado la
polémica medida, que afectará más a las personas con menos recursos y
también a la actividad comercial.
El líder del Partido
Laborista, Ed Miliband, ha dicho que se trata del "impuesto erróneo en
el momento equivocado", y supondrá que la familia media británica tenga
que encontrar cada semana 7,50 libras extras.
El
centro de investigación sobre el comercio minorista ha augurado que las
ventas en ese sector caerán en 2.200 millones de libras en el primer trimestre de 2011 como resultado directo de la
aplicación del nuevo IVA.