La Bolsa de Santiago cerró a la baja este miércoles, al enfriarse el optimismo que se había visto por una posible resolución de la guerra en Medio Oriente, tomando en cuenta que las hostilidades siguieron y el estrecho de Ormuz se mantuvo prácticamente intransitable.
El S&P IPSA, que venía de cerrar con una fuerte alza, retrocedió 0,9% a 10.505,21 puntos, fuertemente presionado por la acción de Latam (-3,4%), un título sensible a los costos de la energía, que tuvo el peor desempeño y es de alta ponderación en el índice. Cencosud (-3%) y el Banco de Chile (-1,9%) también pesaron.
Por otro lado, la acción de Ripley (2,7%), una de las más pequeñas del IPSA, destacó en sentido contrario, tras sus buenos resultados del cuarto trimestre de 2025.
José Antonio Kast asumió como presidente del país. El mercado empezó hace varios meses a incorporar en los precios este cambio de ciclo político, descontando un mejor entorno para las inversiones. Pero la base macroeconómica, que se consideraba muy favorable, se ha visto desafiada por la contingencia internacional.
Bolsas internacionales
Al cierre de Wall Street, el Dow Jones perdió 0,6%, y el S&P 500 con el Nasdaq cerraron planos. Los rendimientos del Tesoro subieron, ya que el IPC estadounidense de febrero trajo algunas noticias positivas sobre la inflación, pero la medición es previa a que estallara la guerra.
Previamente, en Europa, el continental Euro Stoxx 50 se replegó 0,7% y el FTSE 100 de Londres disminuyó 0,6%. Mientras que en Asia, el japonés Nikkei aumentó 1,4%, el CSI 300 de China continental creció 0,6% y el hongkonés Hang Seng cedió 0,2%.
El petróleo Brent subía 5,2% a niveles de US$ 92 por barril, tras caer más de 10% este martes por la noticia de que, según Donald Trump, la guerra se resolverá "muy pronto". El regreso de las compras estuvo respaldado por reportes de que Irán busca colocar minas en el estrecho de Ormuz, a la vez que sigue atacando a los petroleros que transitan esta importante arteria para el suministro energético global.
Trump dijo que no cree que Teherán esté minando el estrecho, y reiteró su idea de que la guerra terminará pronto. La retórica de ambas partes se mantuvo agresiva, y el presidente iraní sostuvo que el país necesita garantías internacionales para buscar ponerle fin a la guerra.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) acordó una histórica liberación de 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, para hacer frente a la disrupción de oferta. Al inicio de la semana, la noticia de que la AIE podría hacer un anuncio como este contuvo la escalada de los precios.