El precio del dólar rebotó este miércoles en Chile, ya que los inversionistas se pusieron de nuevo más cautos frente a la guerra en Medio Oriente, que siguió al rojo vivo en estos 12 días de enfrentamientos.
Después de hundirse más de $ 20 en su mayor caída desde 2023, el tipo de cambio cerró con un alza de $ 6,5 hasta los $ 897,5 en las pantallas de Bloomberg.
El dollar index subía 0,4% y el cobre Comex bajaba 0,9%, ambos revirtiendo una parte de sus movimientos de la víspera. Los rendimientos del Tesoro continuaron al alza, más allá de que el IPC estadounidense de febrero haya sido considerado por los analistas como un dato amigable.
Los precios de la energía siguen en el ojo del huracán: el petróleo Brent remontaba 5,1% a niveles de US$ 92 por barril, tras caer este martes 11% pensando en que la guerra podría resolverse "muy pronto", como dijo Donald Trump.
Pero tanto Estados Unidos como Irán mantuvieron un tono beligerante, y buques petroleros siguieron sufriendo ataques en el estrecho de Ormuz. La FBI advirtió a la policía de California que Teherán podría lanzar drones a la costa oeste, y el mercado no olvida que mensajes contradictorios desde la Casa Blanca exacerbaron ayer la volatilidad del crudo.
Trump dijo no creer que Irán esté colocando minas en el estrecho, tras reportes apuntando en esa línea, e insistió en que la guerra terminaría pronto.
La Agencia Internacional de Energía anunció una histórica liberación de reservas para hacer frente al alza de precios. Al inicio de la semana, la noticia de que los ministros del G7 discutían un anuncio como este contuvo el rally del petróleo, en momentos en que el Brent se disparaba a niveles de US$ 120.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, sostuvo que la única forma de poner fin al conflicto es "reconocer los derechos legítimos de Irán, el pago de indemnizaciones y garantías internacionales firmes contra futuras agresiones".
A nivel local, la noticia de este miércoles fue que José Antonio Kast asumió como presidente del país. Desde que se fue volviendo más claro, el mercado empezó a incorporar con optimismo este cambio de ciclo político, pero ahora las perspectivas macroeconómicas se ven más desafiadas por el shock energético y la incertidumbre geopolítica.