Trece días faltan para el inicio de la Copa del Mundo 2026 y los mercados comienzan a identificar cuáles serían los principales ganadores financieros en el evento deportivo más importante del planeta. La cita de este año tendrá características inéditas: por primera vez se disputará en tres países (Estados Unidos, México y Canadá), contará con 104 partidos frente a los 64 de las ediciones anteriores, y se extenderá durante 39 días.
La edición de 2026 será además la más grande en la historia del torneo. Las estimaciones apuntan a un impacto económico de US$ 40.900 millones y más de 500 millones de solicitudes para cerca de siete millones de entradas. Solo en Estados Unidos, la actividad económica asociada se calcula en torno a los US$ 30.500 millones.
A diferencia de Qatar 2022, la última edición, prácticamente toda la actividad turística -flujo de turistas, pagos digitales, reservas, conectividad- se concentró en un mismo país. Ahora, esa demanda se reparte entre tres economías.
Un informe realizado por XTB Latam Research muestra que, durante las últimas cuatro ediciones del Mundial (Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022), las compañías ligadas al consumo masivo, los pagos digitales y la publicidad fueron las que consistentemente han superado el mercado bursátil.
“La oportunidad financiera se concentra con mayor firmeza en el consumo cotidiano, sobre todo bebidas, sistemas de pago y redes publicitarias, antes que en turismo o equipamiento deportivo”, señala el reporte.
Consumo y pagos lideran el desempeño
Entre las compañías con mejor desempeño histórico durante los mundiales aparecen Visa, Mastercard, Meta, Coca-Cola, AB InBev, Heineken, Coca-Cola Europacific y Puma. El patrón responde a una lógica de “consumo repetitivo” o recurrente, asociado a la experiencia de ver cada partido, tanto en hogares como en bares y restaurantes.
De acuerdo al análisis, la canasta de bebidas y consumo superó al S&P 500 en las cuatro ediciones analizadas, mientras que pagos y publicidad registraron un comportamiento similar.
En contraste, sectores como aerolíneas, viajes y hotelería registraron algunos de los desempeños más débiles durante los torneos analizados. Casos como Delta Air Lines o Adidas -proveedor oficial del balón y de equipamiento para la competición-, evidencian que una fuerte asociación comercial con el Mundial no necesariamente se traduce en retornos bursátiles superiores al mercado.
El factor México como anfitrión
El país albergará tres ciudades como sede, Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, lo que coloca al mercado emergente en una exposición directa al evento, aunque llega a la cita en un contexto macroeconómico turbulento.
La economía mexicana se contrajo un 0,8% durante el primer trimestre de este año, algo que para los analistas era más de lo esperado luego de haber crecido un 0,9% en el trimestre previo. Su caída fue paralela en todos los sectores, siendo el primario liderado por una caída de -1,4%. Bajo ese escenario, el Mundial llega como catalizador de corto plazo más que como un motor de crecimiento estructural.
Según diversas estimaciones, el evento deportivo aportará al PIB anual en torno a 0,1 puntos porcentuales, sobre una previsión general de crecimiento de 1,1% para este año.
En tanto, para Chile y el resto de América Latina, en tanto, el impacto sería principalmente indirecto y estaría asociado al aumento del consumo durante la competición, especialmente en categorías como electrónica, alimentos, bebidas y publicidad.