El yen extendió sus ganancias, subiendo hasta 1,5% frente al dólar, después de que comentarios de autoridades japonesas avivaran la especulación de que el Gobierno podría intervenir para evitar que la divisa reanude su caída.
La moneda avanzó hasta 153,31 por dólar, su nivel más fuerte desde comienzos de noviembre, tras una advertencia de la primera ministra Sanae Takaichi de que su administración está preparada para impedir cualquier movimiento “altamente anormal” del mercado. Esto se produjo luego de señales, el viernes, de que Estados Unidos podría dar el inusual paso de sumarse a Japón para defender al yen. Las acciones japonesas retrocedieron, con el Nikkei 225 cerrando 1,8% a la baja, y la mayoría de los bonos subió.
“Tomaremos todas las medidas necesarias para abordar movimientos especulativos y altamente anormales”, dijo Takaichi el domingo, sin mencionar específicamente al yen ni a los bonos del Gobierno japonés, que han estado extremadamente volátiles recientemente.
Un yen moderadamente más fuerte ayudaría a contener la inflación importada, especialmente en alimentos y energía, un foco central de preocupación para los hogares. Al mismo tiempo, un dólar algo más débil apoyaría el esfuerzo del Presidente Donald Trump por fortalecer el sector manufacturero al abaratar los productos estadounidenses en el exterior.
El viernes hubo reportes de operadores de que el Banco de la Reserva Federal de Nueva York contactó a instituciones financieras para consultar por el tipo de cambio del yen, además de comunicaciones estrechas entre la ministra de Finanzas Satsuki Katayama y el secretario del Tesoro Scott Bessent. Ambos elementos fueron interpretados como señales de una posible intervención conjunta.
Un repunte de 3%
La ministra Katayama ha dicho que Japón tiene “mano libre” para actuar según sea necesario, incluida la intervención, y este lunes señaló que observa los movimientos cambiarios con un alto sentido de urgencia. La divisa se ha fortalecido en más de cinco yenes frente al dólar en un giro sorprendente respecto de su debilidad de fines de la semana pasada. Ha repuntado casi 3% en dos jornadas, el mayor avance desde abril, cuando los mercados estaban en tensión tras la ofensiva arancelaria de Trump.
“Esto se perfila como un reinicio controlado y diseñado por la política”, afirmó Masahiko Loo, estratega senior de renta fija en State Street Investment Management.
Japón coordinará estrechamente con Estados Unidos y actuará conforme al acuerdo conjunto de ministros de Finanzas alcanzado en septiembre pasado, dijo el secretario jefe de gabinete Minoru Kihara en una conferencia regular este lunes. Sus comentarios se alinearon con los del principal funcionario cambiario del Ministerio de Finanzas, Atsushi Mimura, quien afirmó que Japón mantiene contacto cercano con Estados Unidos. Ambos declinaron comentar versiones sobre “chequeos” del tipo de cambio en el mercado, un paso preliminar que suele anteceder intervenciones.
Las señales de advertencias coordinadas para el mercado cambiario y de bonos muestran que “las autoridades no están defendiendo niveles específicos, sino que están indicando que movimientos desordenados, especulativos o demasiado rápidos pueden gatillar respuestas no lineales”, lo que vuelve “materialmente menos atractiva” una apuesta unidireccional, sostuvo Shoki Omori, estratega jefe de mesa en Mizuho Securities en Tokio.
Eso probablemente presione a las posiciones cortas en yen, que han registrado el mayor aumento en más de una década. La volatilidad cambiaria también ha estado acompañada de turbulencia en los bonos del Gobierno japonés. Los rendimientos de los papeles de mayor duración habían subido a récords a comienzos de la semana pasada antes de retroceder.
El bono soberano de referencia a 10 años rebotó nuevamente este lunes, con su rendimiento cayendo 2 puntos base hasta 2,22%. El Gobierno subastará deuda a 40 años el miércoles, una colocación que será seguida de cerca después de que el rendimiento de ese plazo superara la barrera clave del 4% la semana pasada.