La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, disolverá el Parlamento este viernes y celebrará una elección general anticipada el 8 de febrero, llamando al país a darle un mandato para un “gran cambio de política”.
En un anuncio que por momentos debilitó al yen, Takaichi confirmó los reportes de que planea preparar una suspensión total por dos años del impuesto al consumo de 8% sobre los alimentos. Los rendimientos de los bonos habían saltado más temprano tras informaciones de prensa sobre esa suspensión.
La decisión de convocar a elecciones, tres meses después de asumir, llega tras una serie de encuestas que le han dado niveles de aprobación pública de hasta 75%, incluso cuando su Partido Liberal Democrático (PLD) se mantiene impopular.
En una conferencia de prensa este lunes, Takaichi recordó que llegó al cargo tras ganar una votación interna para convertirse en presidenta del PLD en octubre pasado. Señaló que necesita una elección general para obtener un mandato claro que le permita aplicar reformas ambiciosas.
“¿Pueden confiarme la conducción de Japón? Quiero que el pueblo japonés tome una decisión sobre esto”, dijo, agregando que desde el momento en que se convirtió en primera ministra “me preocupaba que el gabinete Takaichi no naciera de una elección general”.
La primera mujer en el cargo se ha beneficiado de su imagen como agente de cambio para una población que envejece y se reduce, y también para el PLD, que ha gobernado Japón durante la mayor parte de los últimos 70 años.
“Japón puede volverse más fuerte. Japón puede ser más próspero. Japón puede convertirse en un país lleno de esperanza”, afirmó Takaichi.
Si obtiene el mandato, Takaichi ha prometido más estímulos, una reducción de la relación deuda/PIB y un refuerzo de la seguridad social.
También dijo que Japón, que depende de Estados Unidos para su seguridad, debe fortalecer su disuasión militar.
“Tenemos que ser capaces de proteger nuestro propio país por nosotros mismos. Nadie protegerá a un país que no esté preparado”, señaló, añadiendo que Japón necesita una política de seguridad “realista y fuerte”.
Poco después de convertirse en primera ministra, Takaichi abrió un choque con China al referirse en el Parlamento a una situación hipotética en la que Japón se viera involucrado en un conflicto militar por Taiwán. Se ha negado a retractarse pese a los llamados de Beijing, lo que -según analistas- ha reforzado su imagen pública como firme en defensa y resistente a la presión china.
La movida prepara a Japón para su campaña electoral general más corta desde la Segunda Guerra Mundial.
La primera ministra reconoció que la contienda será difícil, dado que el PLD el año pasado rompió con su socio de coalición por 26 años, Komeito.
La semana pasada, Komeito dijo que unirá fuerzas con el mayor partido de oposición, el Partido Democrático Constitucional, lo que podría convertirse en un desafío más serio para Takaichi en su intento por asegurar una mayoría clara en la Cámara de Representantes, de 465 escaños.
El PLD, junto a su nuevo socio de coalición, el Partido de la Innovación de Japón, controla 233 escaños.
Mercado y cuentas fiscales
Los inversionistas están preocupados de que los planes de Takaichi terminen por imponer una carga demasiado alta sobre las finanzas públicas. Más temprano el lunes, el rendimiento del bono japonés a 10 años (JGB) subió hasta 2,275%, el nivel más alto desde febrero de 1999. Los rendimientos de los papeles a cinco, 20 y 30 años avanzaron a máximos históricos.
Analistas calcularon que el recorte propuesto del IVA sobre alimentos costaría al Gobierno 5 billones de yenes (US$ 31.700 millones) adicionales por año.
Marcel Thieliant, jefe de Asia-Pacífico en Capital Economics, dijo que incluso con el reciente aumento de los rendimientos, hay evidencia muy limitada de estrés real en el mercado de deuda pública japonesa.
El riesgo clave, añadió, es que Takaichi continúe relajando la política fiscal. “La dirección en la que se está moviendo es una trayectoria peligrosa”, afirmó Thieliant.