Standard & Poor's (S&P) cifró hoy entre 296.000 y 313.000 millones (unos US$ 423.783 millones) los activos problemáticos -activos inmobiliarios adquiridos y adjudicados, depreciaciones acumuladas y créditos morosos- que generó el sector financiero español durante la recesión.
En este escenario, S&P recortó la calificación de la deuda a largo plazo de Banco Santander, el BBVA, Bankinter, Banco Sabadell, Ibercaja, BBK, la Kutxa y la patronal de las cajas (CECA). Además, S&P pone en revisión negativa la calificación de CaixaBank y Bankia, al tiempo que amenaza con recortar la nota del Banco Popular, tras anunciar su fusión con el Banco Pastor.
En el caso de BBVA, los analistas recortaron el ráting hasta ‘AA-‘, desde ‘AA’, con perspectiva negativa y confirman la calificación ‘a-1+’ a corto de la entidad. La calificación de Santander, así como las de de sus entidades subsidiarias Banesto, Santander Consumer y Santander UK, pasa a ser de ‘AA-‘, desde ‘AA’ con perspectiva negativa. La agencia confirma la nota ‘A-1+’ a corto plazo del banco.
Además, la agencia revisó hoy a la baja la calificación de riesgo económico del sistema bancario español, que pasa del nivel 3 al 4, en una escala que va desde el grupo 1 (más fuerte) al 10 (más débil).
En un comunicado, la agencia sitúa la fortaleza del sistema bancario español en la misma categoría que otros países como La República Checa, Israel, Corea, México y la República Eslovaca.
Esta rebaja refleja, según dijo la agencia, "principalmente" los riesgos económicos crecientes a los que se enfrenta España y el impacto que pueden tener en el sistema bancario español.