Finalmente hubo resolución judicial en un caso emblemático para el norte del país, que se arrastraba desde hace casi seis años. Este jueves, el Tribunal Oral en lo Penal de Iquique dictó un veredicto condenatorio contra seis exdirectivos del Club de Tenis Tarapacá, al establecer que incurrieron en el delito de administración desleal de patrimonio ajeno por la venta de un valioso terreno, ubicado frente a la playa, en un estratégico sector de la ciudad.
Se trata de Héctor “Tito” Rebollo Zagal, Juan Rebollo Zagal, Sebastián Asserella Rebollo, Jorge Asserella Alvarado, Jorge Álvarez Rejas y Wladimir Peric López, quienes integraban o estaban vinculados a la directiva del club al momento de concretarse la operación.
Entre los involucrados figuran empresarios de alto perfil y larga trayectoria en Iquique, como “Tito” Rebollo, ligado al rubro automotor y al sector inmobiliario y su hermano Juan, reconocido abogado y asesor de empresas mineras.
“Son personas con patrimonio, con empresas, con trayectoria en la región. No estamos hablando de alguien que necesitara esos recursos”, señala el abogado Enzo Morales.
El fiscal de la Unidad de Delitos Económicos de la Fiscalía Local de Iquique, Juan Zepeda, durante el juicio oral imputó a los acusados los delitos de lavado de activos, administración desleal, falsificación de instrumento público y falsificación de instrumento privado “Estamos solicitando penas que llegan a los 4 años de presidio menor en su grado máximo, más multas y comiso de los bienes incautados, como inmuebles y depósitos a plazo por montos bastante considerables”, indicó el fiscal.
Sin embargo, la Fiscalía precisó que en el proceso no se lograron acreditar los cargos de lavado de dinero ni falsificación de escrituras públicas, por lo que la responsabilidad penal quedó centrada en la afectación al patrimonio de la institución. El fallo cierra así un juicio que duró tres semanas y una investigación de varios años.
Origen de la investigación
La génesis del caso se remonta al 10 de octubre de 2019, cuando la asamblea del Club de Tenis Tarapacá, entidad sin fines de lucro, aprobó vender su predio en medio de dificultades financieras, que incluía deudas con su propio presidente y un intento de remate por parte de la Tesorería General de la República, en 2018. La oferta aceptada fue de $ 500 millones e incluía, además del pago en dinero, un terreno de 5 mil m2 donde el club proyectaba construir nuevas instalaciones.
La compradora fue Inmobiliaria Tarapacá S.A., sociedad conformada por socios del mismo club, entre ellos Juan Rebollo, director del club, y Tito Rebollo, quien presidía la institución y firmó la venta en su representación.
La escritura, firmada el 23 de diciembre de 2019, consideró un pago al contado de $ 80 millones mediante vale vista del Banco Internacional, dejando más de $ 420 millones pactados en cuotas a cobrar en 2025 y 2030. El hito que encendió las alertas ocurrió el 7 de junio de 2022, cuando Juan Rebollo, figurando todavía como director del club, participó en la reventa del mismo paño a Inversiones Marshall Limitada, sociedad del empresario libanés Issa Sayed Youssef Jaafar, por $ 3.116 millones, más de seis veces el precio original.
Al momento de la primera venta, además, el avalúo fiscal del terreno ya superaba los $ 522 millones, es decir, mayor al precio en que fue vendido por el club, algo poco habitual en el mercado inmobiliario.
La operación derivó en una querella presentada por Manuel Palacios Cáceres ante el Juzgado de Garantía de Iquique, la que fue declarada admisible, dando inicio a diligencias lideradas por la Brigada de Delitos Económicos de la PDI por instrucción de la Fiscalía de Tarapacá.
Durante el juicio, el Ministerio Público sostuvo que los acusados utilizaron sus cargos para concretar una operación que terminó perjudicando directamente al club, ya que no solo perdió un activo estratégico, sino que además quedó sin infraestructura para su funcionamiento, lo que en la práctica afectó la continuidad de su actividad deportiva y su historia como institución, fundada en 1930. El tribunal acogió esa tesis y concluyó que existió administración desleal, es decir, que quienes tenían a su cargo la administración de los bienes del club actuaron en contra de sus intereses.
Palacios apuntó directamente a las consecuencias del proceso. “El tribunal ratificó mi calidad de socio del club de tenis, único defensor del interés social y de las instalaciones que se robaron los directivos condenados, quienes vendieron las canchas en $ 3 mil millones y se repartieron el dinero sucio entre ellos, perjudicando al club que fue fundado hace un siglo y que hoy no tiene canchas donde jugar”, señaló.
Lectura de la sentencia
En tanto, Morales señaló que tras el fallo se abre ahora la discusión sobre la restitución del patrimonio del club. “Hoy lo que corresponde es que restituyan los $ 3 mil millones a las arcas del club o en su defecto, devuelvan el inmueble que traspasaron al mercado inmobiliario, porque se trata del único patrimonio que tenía la institución y hoy el club quedó reducido prácticamente a un timbre y un listado de socios”.
El siguiente paso debiera involucrar directamente a la Municipalidad de Iquique, que podría ejercer acciones judiciales para recuperar las instalaciones y en caso de disolución de la persona jurídica, los bienes deberían pasar a la Corporación Municipal, con el objetivo de que las canchas queden a disposición para actividades deportivas de la comuna.
Con el veredicto ya conocido, el proceso entra en su etapa final, y el tribunal fijó la lectura de la sentencia para el lunes 6 de abril a las 12:50.