El conflicto por el alza de los combustibles suma un nuevo capítulo en el norte del país. Camioneros de la Región de Tarapacá anunciaron una paralización de sus actividades, la que incluiría bloqueos de rutas estratégicas, en respuesta al incremento sostenido en el precio del diésel, que según acusan está afectando directamente su operación.
La decisión se tomó tras una reunión que congregó a asociaciones que representan a más de 800 camioneros en la región. Según los dirigentes, el principal problema es el desfase entre costos y tarifas, mientras el combustible ha registrado alzas acumuladas de hasta 63%, los ajustes a clientes se han limitado a rangos de entre 4% y 15%.
“Hoy día el transporte está subsidiando al cliente. Estamos pagando de nuestro bolsillo para poder cumplir con los servicios”, afirmó Rafael Miranda, presidente de la asociación Comando Defensa Puerto Iquique Unión de Caballeros.
En esa línea, los transportistas sostienen que la imposibilidad de traspasar los mayores costos a las empresas mandantes, incluyendo generadores de carga y compañías mineras, ha deteriorado la rentabilidad del rubro. “Nos dijeron que ajustáramos tarifas, pero los generadores de carga no quieren aceptar esas alzas. Estamos atrapados entre costos que suben y precios que no podemos modificar”, agregó Miranda.
La tensión ya se refleja en la operación. En zonas como la provincia del Tamarugal, dirigentes reportan camiones detenidos por falta de capital de trabajo. “Hay camiones detenidos porque no hay recursos para operar”, señaló Néstor Navales, presidente de la asociación gremial de esa zona.
Movilización en definición
Aunque la fecha y modalidad del paro aún no están definidas, los gremios coinciden en que la movilización es inminente. “Hemos resuelto por mayoría hacer una movilización en fecha a definir, lo más pronto posible” indicó Julio Zamorano, dirigente de la Asociación de Transportistas de Alto Hospicio.
El llamado, agregan, apunta tanto al Gobierno como a otros actores del sector. “El llamado es para que el Gobierno entienda y se sensibilice. Esto no es una empresa de ellos donde pueden decir: no hay plata. Necesitamos una señal concreta, un colchón que amortigüe las alzas, porque no podemos estar cada 10 días negociando tarifas con los mandantes”, sostuvo Zamorano.
Desde las organizaciones también buscan coordinarse con gremios de otras regiones. “La movilización se viene sí o sí, porque el Gobierno se vio muy cerrado en el petitorio que se le hizo, que era congelar los valores de combustibles por al menos seis meses” planteó Miranda.
Impacto en la cadena logística
El eventual paro abre un foco de riesgo para la cadena logística en todo el norte, en una zona donde el transporte de carga es clave para la actividad minera y portuaria. Los dirigentes advierten que, si no hay medidas, la continuidad operacional del sector se ve comprometida.
“De que viene una movilización, viene. No vamos a poder seguir operando así”, afirmó Luis Morales, presidente de la Asociación Gremial Caliche.
Respecto a los efectos en la ciudadanía, los gremios aseguran que buscarán minimizar impactos, aunque reconocen que la movilización apunta a visibilizar el problema. “Vamos a tratar de afectar lo menos posible, pero esto ya es un tema de supervivencia”, señalaron.
En paralelo, el sector mantiene conversaciones para alinear una postura común a nivel nacional, mientras se define el inicio de una movilización que, por ahora, no tiene fecha.