Tras 118 años de operaciones, la empresa Conservas Centauro , conocida legalmente como Conservas Chile, ha sido declarada en quiebra, luego de que la justicia diera luz verde a una demanda de liquidación forzosa. La caída de la firma quillotana no es un hecho aislado, sino que confirma la crisis de competitividad que atraviesa el sector conservero local frente a la importación asiática, un fenómeno que ya había cobrado víctimas emblemáticas en la última década.
Según los antecedentes judiciales, la resolución se gatilló tras una acción ingresada al Juzgado de Letras de La Calera en noviembre de 2025 por Termodinámica Ingeniería y Servicios Industriales Limitada, acreedor que exigía el pago de una deuda superior a los $251 millones. Sin embargo, el deterioro financiero de la compañía es mucho más profundo: la firma registra compromisos totales por $2.343 millones.
En el desglose de los pasivos, la banca figura como el actor más expuesto. El Banco Consorcio encabeza la lista de acreedores con acreencias que ascienden a los $994 millones.
El factor China y la similitud con el caso "Dos Caballos"
Mario Consigliere, representante de la familia controladora, no dudó en identificar al responsable externo de la debacle: “La competencia de China es desastrosa y destruyó el mercado de los conserveros en Chile", afirmó para Pulso.
Esta declaración resuena con fuerza en el mercado, operando como un eco de la caída de otro gigante del Valle del Aconcagua. En diciembre de 2019, Pentzke S.A. , famosa por su marca "Dos Caballos", quebró tras 110 años de historia, dejando a más de 400 personas sin empleo. En aquel entonces, Pentzke argumentó factores idénticos: el alza de costos de mano de obra, la irrupción de marcas propias de supermercados y, crucialmente, la agresiva competencia de precios provenientes de China.
La situación de Centauro, fundada en 1908 por Luis Bozzolo y pionera en la venta de pastas de tomate en barricas, pone en jaque la continuidad laboral de sus 110 trabajadores, a quienes ya se les informó de la crítica situación.
La tormenta perfecta: 2025 bajo fuego
Si bien la competencia internacional y las deudas financieras son las causas estructurales del colapso, la operación de Centauro venía de enfrentar un año 2025 particularmente complejo en términos operativos.
La empresa sufrió una seguidilla de siniestros el año anterior que, indudablemente, tensionaron aún más su flujo financiero y capacidad productiva. Entre febrero y mayo de 2025, el predio de la compañía en Hijuelas fue afectado por tres incendios consecutivos. El primero ocurrió el 14 de febrero, consumiendo zonas de acopio de pallets y tambores; el último, registrado el 7 de mayo, requirió un amplio despliegue de bomberos para controlar las llamas en el sector exterior donde cinco dias antes (2 de mayo) ya había ocurrido un segundo incendio. Esta racha de incidentes mermó la infraestructura en momentos en que la empresa necesitaba eficiencia máxima para competir.

¿Hay salida?
A pesar de la orden de liquidación forzada, desde la empresa han señalado que no bajan los brazos. La administración ha comunicado su intención de impulsar un proceso de reorganización judicial que les permita reestructurar los pasivos y evitar el cierre definitivo.
La estrategia de supervivencia planteada por la familia Consigliere apunta a un giro comercial irónico pero necesario. El plan de salvataje es mirar hacia el exterior con la expansión de nuevos mercados, poniendo el foco precisamente en Asia. Resta ver si la justicia y los acreedores, darán el visto bueno a este último intento por salvar a Centauro o si seguirá el mismo destino que Dos Caballos.