Luego de años de crisis que a momentos amenazó con ser terminal, la desaceleración de la fuga sostenida de afiliados que sufría desde 2021 está evidenciando un mejor escenario para las isapres de cara a 2026.
Las expectativas de recuperar, al menos en parte, los casi 900 mil beneficiarios pedidos desde el punto máximo de 3,3 millones entre cotizantes y cargas, han crecido por el hecho de que el número mayor de personas que han cerrado contratos de planes de salud viene superando a los que renuncian voluntariamente a ellos en los últimos meses. Así, revertir definitivamente la tendencia en el conteo global estaría a la vuelta de la esquina.
“La diferencia entre un balance negativo y positivo fue de apenas 911 personas a fines de 2025, por lo que el inicio de un ciclo positivo está muy próximo, y puede ocurrir en marzo o abril, luego que desde agosto pasado se ve más gente ingresando de la que se está yendo voluntariamente”, señaló un directivo de una de las isapres.
En los temas operacionales, hay signos reveladores de que el sistema está reanudando la actividad. Algunas administradoras -como Nueva Masvida y Consalud- han acelerado el pago de las restituciones derivadas del fallo de la Tabla Única de Factores (TFU) que estableció la ley corta. Y en otros casos, se han acortado los plazos para concretar los reembolsos por las prestaciones –uno de los puntos más críticos en la relación con los beneficiarios en la crisis del sistema entre 2021 y 2023-, acciones que han sido posibles gracias a mejor desempeño de los flujos de caja.
Y los cambios han sido más evidentes en el ámbito comercial, como es el ámbito de las fuerzas de venta: tras una drástica reducción en los años anteriores, las isapres abiertas sumaban 3.658 vendedores de acuerdo último balance disponible al tercer trimestre –con un alza de más de 50% a doce meses- y desde la industria coinciden en que este punto se ha convertido en una prioridad señalando que los staff ya superarían las 4.000 personas. En paralelo, hay un renovado despliegue de marketing.
Las perspectivas financieras
En los últimos balances a septiembre pasado, las isapres evidenciaron una recuperación, con la disminución de las pérdidas a $8 mil millones, lejos de las cifras en rojo por $ 91.786 millones de los primeros meses del ejercicio anterior.
En detalle, de las administradoras abiertas -cuyas pérdidas llegaron a $ 5.784 millones- Banmédica, Cruz Blanca y Vida Tres registraron pérdidas, mientras Consalud, Colmena y Nueva Masvida, lograron utilidades. Y si bien los últimos tres meses de cada año habitualmente son de alta siniestralidad y presión financiera, en la industria prevén que el balance de 2025 cumplirá la misma tendencia. De ahí, que algunos pronósticos coincidan en situar el cierre de 2025 con pérdidas del orden de los $10 mil millones, contra los –$ 81 mil millones del ejercicio precedente.
En la industria coinciden que el alza extraordinaria -con un tope máximo del 10% respecto a julio 2023- que estableció la ley corta para contener el riesgo de insolvencia del sistema tuvo un efecto significativo en la estabilización financiera de las aseguradoras.
Pero también hay unanimidad en que el factor más gravitante, por lejos, para la recuperación del sector provino desde fuera del sistema asegurador privado a partir del control del gasto en licencias médicas que impulsó la ofensiva fiscalizadora de la Contraloría General de la República al mal uso generalizado de este instrumento.
El efecto ha sido una caída que en las isapres estiman en niveles de un 25% de menor costo por el Subsidio de Incapacidad Laboral (SIL). “Es un efecto bastante significativo, ya que estaríamos hablando de en torno a siete puntos de los ingresos”, señala un directivo de la industria.
En el reciente Investor Day de Inversiones La Construcción (ILC), controladora de la isapre Consalud, su gerente general Rodrigo Medel puntualizó que asumiendo los niveles de rebote –o cantidad de licencias rechazadas en primera instancia que revierte la Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez (Compin) “yo creo que tenemos, de aquí al 2028 o 2029 bastante estabilidad. Estamos viendo un período bastante estable”.
Y mientras cada empresa tiene sus propios cálculos, un ejecutivo de una aseguradora de salud indicó que la reducción en el costo por licencias médicas seguirá teniendo efectos a lo largo de 2026 “ya que durante el año pasado las implicancias del dictamen de la Contraloría se focalizaron principalmente en el segundo semestre, por lo que su impacto por un período de 12 meses será tremendamente favorable para las isapres en este año que se inicia”.
“La rebaja de aproximadamente un 20% o 25% de menor emisión de licencias médicas desde mayo en adelante ha sido bien sistemática -a pesar de que pareciera haberse producido un rebote en el mes de diciembre- ha sido una gran buena noticia inesperada que le ha dado un bálsamo que podría proyectarse, si es que se sostiene”, puntualizó Manuel Inostroza, académico del Instituto de Salud Pública de la U. Andrés Bello y director de Isapre Esencial.
Esta prevención se funda en que, a pesar de las implicancias de la contención de licencias médicas en el desempeño más positivo, “la siniestralidad sigue muy alta, con sobre el 90%, lo cual es muy problemático en el largo plazo, por lo que mi alerta es que esto no se ve todavía como para respirar tranquilo”.
A su juicio, el escenario a corto plazo “sigue siendo muy complejo para el sistema Isapre dado que no se vislumbra ningún cambio estructural -salvo que se sostenga el menor gasto en licencia médica,- para que haya una recuperación de la industria con bases estructurales más sanas”, agrega. Entre los puntos indispensable, enfatiza la necesidad de retomar la discusión sobre un plan universal de salud y un fondo de compensación de riesgo que permita mutualizar los riesgos en el sistema de salud -primero en el sistema Isapre y probablemente más adelante en entre Fonasa e Isapre.
Y aunque queda por ver qué definirá el próximo Gobierno en relación a estos desafíos de fondo en salud, entre las isapres se está analizando el escenario que viene. “Ya eliminada la declaración manifiesta de terminar la existencia del sistema, el sector entra en un nuevo contexto en el cual puede sentarse a discutir mejoras. La intención de perfeccionar el sistema está”, indicó un directivo del sector.
Manuel Inostroza: "O la industria innova en productos de manera radical o debe haber una reforma estructural"
Entre 2019 y diciembre recién pasado, la cartera de beneficiarios de las isapres disminuyó en 873.187 personas, de acuerdo a un estudio encabezado por Manuel Inostroza, proceso en el cual la cartera se concentró en los grupos de mayor edad y riesgo, mientras la participación de las personas en el tramo entre 25 y 34 años –que en 2021 era el segundo grupo etario con mayor presencia con un 27,8% del total cotizantes- fue bajando hasta llegar a un 19,7% en diciembre de 2024.
Ambas tendencias han repercutido en un aumento constante de la siniestralidad (gasto en prestaciones médicas y subsidios de incapacidad laboral), desde un 85,8% en 2017 a un 96,6% en 2024. “Aunque a septiembre pasado ese factor era de 92,3%, el valor de los precios base de todos los planes desde el 2021 a la fecha ha subido más de un 40%, lo que no hace más que exacerbar las dificultades que todavía enfrenta el sistema para recuperar el crecimiento de afiliados”, advierte Inostroza sobre la trayectoria que han mantenido estos indicadores claves de la industria tras cinco años de crisis -agudizada a fines de 2022 por los fallos de la Corte Suprema que ordenaron aplicar la Tabla Única de Factores para calcular el precio de los contratos de salud y la restitución de cobros en exceso-, a pesar de la salida que se estructuró en el Parlamento con la elaboración de la ley corta.
“Pese a que algunas isapres han mostrado signos positivos y rentabilidad -básicamente por el tema del menor gasto de licencias médicas-, la siniestralidad del sistema sigue muy alta, ya que está ocho a diez puntos arriba de una tasa que la haga viable en el mediano y largo plazo, tendencia que podría seguir teniendo efectos sobre las primas de las isapres”, señala Inostroza quien además fue superintendente de Salud entre 2005 y 2010.
-¿Qué capacidad tiene el sistema isapres de contener los mayores precios, como es el caso de la próxima alza de precio base que viene en marzo?
- Viene otra alza de precio y el incremento en los últimos años también ha gatillado el éxodo de los afiliados ya que hay gente que no está dispuesta a seguir pagando. Además, la tendencia es que las carteras se están haciendo cada vez más siniestrosas, porque los que se van son los más jóvenes. Entonces, si se reajustan los precios se recupera algo de ingreso, pero se pierden afiliados, por lo que es un círculo vicioso.
-¿De qué forma se debería cambiar ese escenario?
- Los planes de libre elección tradicional tienden a una alta siniestralidad y, como además en las isapres se están quedando los enfermos, las tasas de siniestralidad siguen sobre el 90% y eso es muy problemático en el largo plazo. Por eso, o la industria innova en productos de una manera muy radical -por ejemplo, vendiendo productos de salud administrada, como algunas isapres están intentando-, o debe haber una reforma estructural.
-¿Cuáles deberían ser los objetivos de ese cambio a fondo?
-Yo veo difícil que romper el círculo vicioso sin una reforma más estructural que signifique un plan universal de salud, un fondo de compensación de riesgo que permita efectivamente mutualizar los riesgos en el sistema de salud, primero en el sistema Isapre y probablemente más adelante entre Fonasa e isapres. Yo creo que el escenario sigue siendo muy complejo para el sistema isapre sin una recuperación de la industria con bases estructurales más sanas.