“Emocionante. Es como irreal”, dice Paulina Palacios (33) sobre la edición especial de su manga Mientras Yubooh duerme que lanzó este año bajo el sello Planeta Comic. Con más de 300 páginas, tapa dura y contenido extendido de colección, se trata de un sueño cumplido para Paulina Palacios, conocida en redes sociales bajo el seudónimo Paulinaapc. Además, acaba de publicar el sexto tomo de la misma serie, que presentó en Planeta Comic Fest y hasta donde llegaron cientos de sus seguidores.
La diseñadora gráfica e ilustradora autodidacta, nacida en Rengo en 1992, conoció el mundo animé a través de la serie animada Sailor Moon cuando tenía unos 5 años y enganchó con el estilo de dibujo, cuenta. Luego fue sumando referentes como las historias de la mangaka Rumiko Takahashi y el colectivo de autoras japonesas CLAMP. A los 10 años comenzó a dibujar historias. Le costó encontrar su propio estilo de dibujo, fue un proceso hasta lograr una identidad que fuera reconocible. “Yo quería que vieran mis dibujos y supieran que eran míos”, dice.
En 2016 lanzó el primer tomo de su serie Maestro Gato con la editorial independiente Visuales. La historia había nacido cuatro años antes en plataformas online y también con algunas publicaciones en revistas internacionales especializadas a través de concursos. “Fue mi primer éxito. Es una historia que no sabría explicar cómo llegó a ser tan popular, porque ni yo le tenía mucha fe”, comenta riendo la también autora del título Cyrilla y Abdel. Pero el gran salto se lo pegó en plena pandemia, con la publicación de Mientras Yubooh duerme bajo la editorial Planeta.
La serie que sigue la historia de Yubooh Rowell y la Academia Saturno suma seis tomos y está presente en Argentina, Ecuador, Colombia, Uruguay, México, España y Estados Unidos. Recientemente además ha sido traducido y publicado en Turquía y Rusia.
“Ha sido muy rápido, realmente no siento que hayan pasado cinco años desde que salió el primer tomo de Mientras Yubooh duerme. Por un lado, es raro ser un ‘fenómeno editorial’, pero por otro lado he trabajado harto y creo que me lo merezco”, dice Paulina. Cuenta que hace pocos días leyó un comentario que le dejaron en turco. Tuvo que traducirlo y era un lector preguntando cuándo saldría el siguiente tomo. “Es como extraño que te estén preguntando eso en otro idioma porque les gustó mucho. Es una experiencia súper bonita”.

“Cuando empecé, el manga en Chile se miraba en menos”
Hace un par de años se trasladó de Rengo a vivir a Rancagua junto a su gato Saturno y su cacatúa Pekke. Trabaja intensamente, en periodos de entregas hasta 15 horas diarias, aunque ahora se cuida más, respeta sus límites y trata de no sacrificar las debidas horas de sueño, comenta. “Antes dejaba eso de lado y lo pasé súper mal, así que ya tengo cuidado”, añade.
Su proceso creativo es muy de intuición: “tengo una idea base, que plasmo en el storyboard y luego la voy desarrollando mientras dibujo, la mayor parte de las veces sale de manera muy fluida”.
Al comienzo le costó enfrentar la fama, reconoce. Siempre cuenta que a la firma del tercer tomo de Mientras Yubooh duerme sorpresivamente llegaron más de 700 personas y se vio completamente sobrepasada. Como los primeros dos tomos se publicaron en pandemia sin presencialidad, fue su primera experiencia masiva. Durante casi cuatro horas tuvo que firmar libros para sus fans. Estar con mucha gente la pone nerviosa, por lo que salir de gira significa un desafío para ella: “Ha sido difícil, pero me he ido acostumbrando con los años”.
Siempre advierte que sus obras no son literatura infantil, Mientras Yubooh duerme está pensada para mayores de 12 años. “Mi público es preadolescente, adolescente y más adulto, pero en las librerías muchas veces ponen mis libros en la sección infantil. Eso es algo que no puedo controlar. Aquí en Chile ven ilustraciones y asumen que es contenido para niños”, reclama.
Agrega que durante los últimos años la presencia de la cultura anime y manga ha crecido notoriamente en nuestro país. “Cuando empecé con Maestro Gato no era así. Las librerías miraban el manga en menos. Yo tenía que decir que yo hacía cómic para poder vender mis libros, ahora ya no es así”, dice Paulina.
El año pasado la autora publicó Novilunio, un artbook donde comparte el proceso creativo y de dibujo detrás de Mientras Yubooh duerme. Una especie de tras bambalinas visual que disfrutó mucho creando porque recordó el proceso del primer tomo y pudo transmitirlo a sus seguidores.
¿Qué le aconsejaría a quienes quieran crear su propia historia? “Lo primero es partir dibujando, conozco gente que nunca comienza por miedo a no estar listos y para aprender hay que lanzarse. No importa si al principio sale mal, así uno va entendiendo cómo funciona y va agarrando experiencia. Ojalá dibujar bocetos a diario para ir soltando la mano. Y lo otro es mostrar el trabajo en redes sociales”, recomienda la mangaka. En su Instagram @paulinaapc tiene más de 300 mil seguidores y va compartiendo las noticias y contenidos relacionados con sus títulos.
Ahí también interactúa con sus lectores y recibe todo tipo de comentarios e incluso teorías de cómo seguirán desarrollándose sus historias. También la etiquetan en cientos de fotos de jóvenes personificados como sus personajes asistiendo a algún evento como la Comicon. “Es muy bonito eso, me pasa también cuando hago firmas de libros que llegan niñas vestidas como Yubooh”, cuenta.
Le gustaría viajar a Japón, pero sólo como turista o en gira promocional. “Ser mangaka allá es como el doble de exigente, entonces prefiero seguir trabajando acá”, dice riendo. Paulina también colabora con marcas como Studiopaint y Wacom, que le envían productos -desde tablets a marcadores especializados para manga- para que los pruebe. Generalmente trabaja en tablet pero cuando necesita descansar de las pantallas vuelve a dibujar a mano.
Un sueño por cumplir sería que sus historias se transformen en serie animada. “Me encantaría. No sé si se va a lograr, pero es una meta que todo autor de manga busca”, admite.