Juan Manuel Astorga: “Estoy en el mejor momento de mi carrera”
El rostro de Mega será jurado en el Festival de Viña. Eso lo entusiasma, pero también lo lleva a un momento complicado del cual no había hablado hasta ahora: en febrero de 2025 fue desvinculado del canal y así, despedido, participó en la gala festivalera. Notoriamente abatido. Lo recontrataron tres semanas después. Tardó meses en cerrar esa herida, dice en esta entrevista, donde habla de sus lecciones aprendidas. Y de su buen momento laboral, de las ganas de hacer un late show y del amor.
Por: Patricio De la Paz
Publicado: Viernes 20 de febrero de 2026 a las 14:46 hrs.
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La única vez que Juan Manuel Astorga (53) se distrae durante esta conversación de casi dos horas es cuando pasa cerca de él un mosquito. Rápidamente lo explica: “Se me ha desencadenado un problema, aparentemente porque me vacuné para ir a África hace unos años. Tengo una profunda alergia a los insectos. Una picadura me puede dejar una mano como pelota de fútbol”. Para el debate presidencial de segunda vuelta, cuenta, un zancudo lo picó en la cara. Lo pasó pésimo. “Jeannette Jara y José Antonio Kast me miraban el labio hinchado, como si tuviera allí un durazno”. Por eso, cuando en la conversación con DF MAS se le pregunte cuál es su mayor miedo en la vida, su respuesta será tan honesta como sorpresiva: “Las arañas”.
Astorga está relajado, sentado en la sala de su departamento donde escucha música y se distiende. Donde se desordena también. “Aquí me junto con mis amigos a conversar, a piscolear, a reírnos”. La decoración, muy ecléctica, mezcla una figura de Star Wars, vinilos, un teclado, una guitarra, varios posters de The Beatles. Hay entusiasmo en el ambiente. El conductor de Meganoticias Prime y de varios programas en Radio Infinita está a pocos días de sumar un rol inédito en su carrera: será jurado del Festival de Viña a partir de este domingo.
Se nota contento: “Toda la vida quise ser jurado del Festival. Me gusta mucho la música. Partí en periodismo por la música, con comentarios de discos. Además, tengo cultura festivalera; ver el Festival era un panorama en mi familia. Ahora me dieron esta pega y la voy a hacer bien; ya he escuchado más de 50 veces las canciones en competencia”.
"Tengo cultura festivalera; ver el Festival era un panorama en mi familia. Ahora me dieron esta pega y la voy a hacer bien; ya he escuchado más de 50 veces las canciones en competencia”.
Pero volver a Viña del Mar traslada a Astorga inevitablemente a febrero de 2025, a un momento aciago donde -por decisión de la entonces dirección ejecutiva de Mega- se quedó sin pantalla y fue desvinculado del canal. Recuerda que en la gala festivalera de ese año, ya despedido, caminó por la alfombra roja con el alma suspendida de un hilo: solo, vestido de negro, triste. “Uno de los momentos más complejos que me ha tocado enfrentar en mi vida profesional”, señala. Y aunque fue contratado nuevamente tres semanas después, para él fue un dolor que abrió una herida que tardó en cicatrizar. “Me tomó varios meses”, confiesa.
No dio en todo el año una entrevista sobre ese episodio y lo que siguió después. Aquí lo hace por primera vez.
“Lo pasé muy mal”
- El 18 de febrero del año pasado te avisaron que salías del noticiero central de Mega, que quedabas sin pantalla, sólo en la radio. Te finiquitaron del canal. ¿Qué explicación concreta te dieron?
- Ese día yo estaba terminando mi programa de radio y me escribe el entonces director ejecutivo (Javier Villanueva) para que pase a su oficina. Aún no eran las 10 de la mañana. En el acto intuí que me iban a despedir. No me lo dijo, pero era bastante evidente.
- ¿Tenías señales previas?
- Ni con él ni con la plana directiva que estuvo casi tres años en el canal logré sintonía, por razones que de verdad desconozco. Yo nunca lo he hablado, pero en mi entorno lo tienen claro: esos tres años fueron sumamente complejos para mí. De un nivel de decadencia en términos de trato laboral cada vez peor. Se me desencadenó una depresión, subí de peso, lloraba mucho. Había días en que perdía la voz. Lo pasé muy mal. Era obvio que no había ningún interés en trabajar conmigo y no sé por qué.
- ¿Pero qué te dijeron en esa reunión?
- Que iban a hacer un proyecto distinto, que buscaban un noticiero más de autor, y no era yo la persona. Que mis talentos estaban en la radio. Me costaba entender esa explicación: el noticiero ese año había sido una vez más número uno, y yo -a cargo de la conducción- había ganado varios premios y ya estaba entre los rostros mejor evaluados. Yo tenía contrato separado en televisión y en radio, por lo tanto -en estricto rigor- a mí me echaron de Mega. Tuve que ir a una notaría a firmar el finiquito. Pero no fue un shock, sino un alivio. Dos días después me tocó caminar por esa alfombra roja de la gala, absolutamente solo, transmitido en vivo por el canal que me había echado y, peor todavía, entrevistado por quien iba a ser mi reemplazante en el noticiero (José Antonio Neme).
- ¿Por qué fuiste a la gala?
- Porque seguía siendo el conductor de la radio, que está asociada a Mega, y porque no tenía nada que esconder, yo no había hecho nada malo. Entonces dije: “Ok, lo mejor es que con dignidad vaya a enfrentar el momento y con eso trato de dar vuelta la página”. Me parecía que era lo que tenía que hacer. Como sea, fue extremadamente difícil caminar por esa alfombra roja.
"Esos tres años fueron sumamente complejos para mí. De un nivel de decadencia en términos de trato laboral cada vez peor. Se me desencadenó una depresión, subí de peso, lloraba mucho. Había días en que perdía la voz. Lo pasé muy mal".
- ¿Sentías rabia, dolor?
- Rabia, no. Dolor sí, porque yo soy bien emocional, en el sentido de que no me guardo las emociones; aprendí a convivir con ellas cuando tuve una depresión muy grande entre el 2007 y el 2009. El dolor fue porque me costaba entender por qué no me querían, y no me refiero en términos afectivos sino profesionales. Además me dolió por las secuelas que le trajo a mi equipo. Cuando conduje mi último noticiero, el jueves 20, tenía a 50 personas del Departamento de Prensa llorando alrededor de mi auto. Ese dolor se me traspasó mucho a mí.
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“Carlos Heller me invitó a conversar a su casa”
Pero las cosas cambiaron poco después. La decisión que había tomado el entonces director ejecutivo del canal -que Astorga se quedaba sin pantalla, que Neme se iba al noticiero y Rodrigo Sepúlveda al matinal- nunca se materializó. La descartó el propio directorio de Megamedia, que además removió de sus funciones a Javier Villanueva en una reunión extraordinaria realizada el domingo 9 de marzo de 2025. Dos días después, Juan Manuel Astorga estaba nuevamente en la conducción de Meganoticias Prime. Volvía al canal a tres semanas de haber sido despedido.
- ¿Por qué decides regresar?
- Esa es una pregunta que me hice harto. El directorio me pidió una reunión; la propiedad para ser más directo. Carlos Heller me invitó a conversar a su casa. Yo ya le había dicho que había tomado la decisión de irme a otro canal, que había tenido tres reuniones allí, y él me pidió que al menos lo escuchara antes de que me fuera a otro lugar. Fue la noche anterior a la sesión del directorio. Ahí me contó cuáles serían los cambios en Mega, el proceso que se vivió previo a mi salida, por qué ellos no estaban de acuerdo, que había sido un tropiezo. Conversamos durante horas. Yo soy bueno para guardar grandes frases cuando me calan de alguna forma, y Carlos me dijo una de ellas: “No cierres tu gran etapa en Mega de esta manera, no es tu culpa; te quedan tantos desafíos dentro del canal, completa bien el ciclo”. Me hizo sentido. Y di mi respuesta formal después de la reunión del directorio.
- ¿Pusiste alguna condición para volver?
- Pedí que en mi contrato quedara todo lo que en mi contrato anterior no estaba y que, porque no estaba, me lo fueron quitando. No tenía oficina, no tenía escritorio, no tenía computador. Estoy hablando de las cosas básicas que cualquier trabajador en una empresa debería tener. Nadie discutió que lo pidiera, les pareció obvio.
- ¿Alguna lección aprendida de todo lo ocurrido?
- Que resistí mucho y debí haberme ido antes de todo lo que pasó, o al menos haber expresado antes aguas arriba lo que yo estaba viviendo dentro del canal. La misma propiedad me lo dijo: “Nunca, nunca, nunca nos advertiste”. Uno no debe permitir que las situaciones exógenas te produzcan un grado de destrucción, hay que ponerle freno; yo debí haberle puesto freno de alguna forma. Eso es lo que más me costó procesar, porque yo, especialmente después de mi depresión del 2007, aprendí a cuidarme mucho y tengo una extraordinaria relación conmigo mismo. Pero esto fue como las filtraciones de agua: la depresión, como el agua, siempre encuentra una pequeña fisura por donde colarse. Y yo no supe detectarla a tiempo. Ese es mi gran aprendizaje: la siguiente vez tengo que frenar antes lo que me pueda estar provocando daño.
"Esto fue como las filtraciones de agua: la depresión, como el agua, siempre encuentra una pequeña fisura por donde colarse. Y yo no supe detectarla a tiempo. Ese es mi gran aprendizaje: la siguiente vez tengo que frenar antes lo que me pueda estar provocando daño".
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“Como malabarista del Cirque du Soleil”
No para. De madrugada sube El Shot con Juanma Astorga, su primer proyecto con marca propia, que graba en un estudio en su departamento y que en tres meses, cuenta, ya se ha convertido en el podcast de actualidad más escuchado del país. Luego, a las 7 am, tiene programa en Radio Infinita -Ahora es cuando- y sigue con otros durante el día, como Lo que faltaba. Hace clases en la UDD. Dicta talleres privados de actualidad tres veces por semana, por Zoom. Y en las noches conduce el noticiero central de Mega, que se mantiene arriba en rating. Durante 2025, además, encabezó las encuestas como el rostro mejor evaluado de televisión, y se ganó el Premio Cordillera en la categoría mejor conductor de noticias.
- ¿Estás en tu mejor momento?
- Lo digo con absoluta humildad: estoy en el mejor momento de mi carrera, porque nunca me había pasado que esté aprendiendo tanto, disfrutando tanto, viendo los frutos de los esfuerzos durante años. Siempre quise ser un rostro creíble, que la gente respetara lo que yo dijera. El noticiero es el número uno. A la radio le va increíblemente bien, mis programas están llenos de auspicios. He desarrollado opinión editorial, una veta del periodismo que no había explorado. Estoy haciendo un podcast personal.
- ¿Qué te falta por hacer?
- Me gustaría tener un late. Periodístico, humorístico también. Me gustaría que se viera mi veta standupera. Mi editor general y la subdirectora del canal se ríen mucho de mí, de mis performances, mi sentido del humor y mis frases cuando estamos en reunión de pauta. Me dicen que yo debería hacer standup y que eso debería estar en cámara. Yo me río, piscoleo, salgo con amigos, hablo con garabatos; eso también es parte de mi personalidad. Me falta mostrar esa otra parte de mi vida y no veo por qué el público no debería acceder a ella. Mi lado más lúdico, más gracioso. No lo he explorado públicamente, salvo un breve paso por un matinal en La Red. Creo que con eso me sentiría completo.
- ¿Qué estilo de late te gusta?
- Me gustan Jimmy Fallon, Jimmy Kimmel. Pero también haría un programa como Anderson Cooper 360 en CNN, que no es late sino un programa muy periodístico donde el conductor tiene la libertad de fijar su sello.

- ¿De dónde sacarías tiempo para agregar algo más a tus ocupaciones?
- La pregunta que todo el mundo me hace es ¿a qué hora duermo?
- ¿Y qué les respondes?
- La gente no me cree, pero yo leo un libro a la semana, escucho música nueva, veo al menos una serie completa al mes, tengo tiempo para hacer deporte, duermo siesta, juego con mis perros. Es sólo organización. Yo soy muy organizado, agendo todo y sé optimizar muy bien los tiempos. Como un tetris. Esa estructura es la que me ha permitido que me vaya bien y no naufragar. Esto es como el malabarista del Cirque du Soleil: tienes 10 platillos dando vueltas y debes tratar que no se caiga ninguno, pues basta que caiga uno y se caen todos.
- Da un ejemplo de esa estricta programación…
- Yo aprendí, también gracias a mi depresión, que no tengo que dejar espacio a la improvisación en cosas que no la requieren. Por ejemplo, yo ordeno todos los domingos en la noche la ropa que me voy a poner en la semana: para la noche en el canal, en el día, si tengo que ir a la universidad, si debo grabar un comercial, etc. Entonces el lunes me levanto y no pierdo tiempo en eso. Además, yo duermo poco.
- ¿Cuánto?
- En la noche duermo cuatro horas y media. Y en el día, una hora y media más. En el fondo, duermo en total entre cinco horas y media y seis horas, que es lo que duerme la gran mayoría de los chilenos. Lo que pasa es que yo lo duermo parcelado. Tengo además facilidad para dormir. Puedo dormir como los caballos, de pie.
"En la noche duermo cuatro horas y media. Y en el día, una hora y media más. En el fondo, duermo en total entre cinco horas y media y seis horas, que es lo que duerme la gran mayoría de los chilenos (...) Tengo además facilidad para dormir. Puedo dormir como los caballos, de pie".
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“Perdí a las dos personas que más me han querido”
- ¿Cuál es tu relación con el ego?
- No me lo pregunto mucho. Como miro mis éxitos con cierta distancia para no engolosinarme, no me siento una persona egocéntrica. Tampoco tengo falsa modestia. Sé que hago bien mi pega y sé que hay cosas que no hago tan bien. Creo que tengo el ego bien administrado.
- ¿Cómo ves tu futuro profesional?
- Bastante luminoso, atractivo, desafiante.
- Tu buen momento laboral, ¿tiene un correlato personal?
- No tengo una vida de pareja hoy. En este último tiempo no he encontrado a alguien que me mueva el piso y tampoco he salido a buscarlo. No le he dedicado tiempo a eso, y creo que es un desafío que tengo para este año.
- ¿Te interesa el tema? ¿poder enamorarse de alguien?
- Sí, me interesa. ¿Sabes qué me pasa? Hay una mirada desde afuera respecto de mí, de que soy una persona que no tiene tiempo para desarrollar ninguna relación que no sea con el trabajo. Entonces hay gente que prefiere no engancharse. Luego están las personas que quieren salir con Juan Manuel Astorga periodista y a la tercera cita te siguen preguntando por la pega y no por tu vida. Y hay también quienes no quieren salir con un personaje público. Queda entonces una pequeña fracción disponible donde tengo que salir a buscar. Pero bueno, ahora que estoy súper bien armado en esta etapa que estoy viviendo, me he puesto ese desafío. Además, habiendo tanta plataforma (risas).
- ¿Eres solitario?
- No soy solitario, pero sé estar muy bien solo conmigo.
"Como miro mis éxitos con cierta distancia para no engolosinarme, no me siento una persona egocéntrica. Tampoco tengo falsa modestia. Sé que hago bien mi pega y sé que hay cosas que no hago tan bien. Creo que tengo el ego bien administrado".
- ¿Tienes alguna válvula de escape cuando parece que todo va a reventar?
- Hay cosas que me ayudan cuando necesito desconectar mi cabeza. Me entretiene cocinar escuchando música. Lo otro es el deporte, también con música. Tengo hace tiempo un gimnasio aquí. Y lo tercero es la lectura. Me gusta leer de todo. Acabo de terminar la biografía de Julio Iglesias, que es extraordinaria, muy graciosa.
- ¿A qué es lo que le tienes más miedo en la vida?
- A las arañas. Por mi alergia a los insectos. Pienso en lo que vivió Marta Larraechea. Yo tengo que dormir con repelente en el cuerpo. Y con insecticida en mi pieza.
- Pensé que me ibas a decir que le tenías miedo a la muerte, al dolor de perder a alguien…
- Yo ya perdí a las dos personas que más me han querido. Mi madre y Ricarte Soto, mi mejor amigo. He aprendido a convivir con ese dolor. Tampoco le tengo miedo a la muerte propia, yo creo en que la vida trasciende, que la energía no se termina aquí. La muerte me alcanzará en algún momento, viviré la experiencia y pasaré a la siguiente etapa.
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“Grabé un disco”
“Me genera un poco de ansiedad y mucha expectativa”, reconoce Astorga sobre su rol como jurado de Viña. La música, en todo caso, es algo que tiene pegado en la piel desde niño. “Mi mamá siempre tenía una radio prendida en la casa. Ahí surgió mi gusto por la música y luego fui desarrollando mi gusto musical, que es muy ecléctico. Puedo ir a ver conciertos de Kiss, de Myriam Hernández, de Robbie Williams, de Lucho Jara, a Lollapalooza. Los disfruto todos con la misma profundidad”.
A los 17, quería escribir comentarios de música. Y por el amigo de un amigo lo logró en la Radio Portales. Le pagaban con los mismos discos que reseñaba. También intentó tocar instrumentos. “Tomé clases de guitarra con Claudio Narea (de Los Prisioneros), que fue un profesor extraordinario”. Pero algo ocurrió. “Hace 20 años tuve un accidente del que casi nunca hablo. Me quemé el brazo derecho con aceite hirviendo. Estuve internado mucho tiempo. Tengo injertos de piel, me operaron muchas veces para ir borrando las cicatrices. Pero mi mano derecha perdió sensibilidad”. Eso afectó su rasgueo en la guitarra. Luego intentó con el teclado, que se le hizo un poco más fácil. Aún lo retoma algunos fines de semana.
En algún momento pensó en el canto, “más como una manera de superar el trauma de cantar en público y expiar también la culpa por haberme quemado y no desarrollar más mi veta de músico”. Como es amigo de Myriam Hernández, ella le aconsejó tomar clases con un profesor de su academia. “Grabé un disco, pero sólo para mí”.
- Dices que eres ecléctico en tus gustos musicales. ¿Qué canciones tendría tu soundtrack personal?
- La definición del soundtrack tiene mucho que ver con los estados de ánimo, no es lo mismo cuando estás contento o melancólico. Pero hay ciertas canciones que en la vida me han marcado: Rocket Man, de Elton John; Africa, de Toto; The Winner Takes It All, de Abba; Alfabeto, de Gepe. También It’s a Sin, de los Pet Shop Boys, que voy a escuchar en Viña este lunes, y que es una de las canciones que más veces he escuchado en vivo en mi vida.
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