El Presidente Gabriel Boric expresó el sábado "nuestra preocupación y condena" frente al ataque militar del gobierno de Donald Trump en Venezuela, que llevó a la captura y expulsión del mandario Nicolás Maduro y su esposa, e instó a una salida pacífica a la grave crisis que afecta al país.
"Chile reafirma su adhesión a principios básicos del derecho internacional, como la proscripción del uso de la fuerza, la no intervención, la solución pacífica de las controversias internacionales y la integridad territorial de los Estados", indicó Boric, quien deja el cargo el 11 de marzo, en una publicación en X. La salida de Maduro fue celebrada con cacerolazos por venezolanos en algunos puntos del centro de Santiago.
"La crisis venezolana debe resolverse mediante el diálogo, y el apoyo del multilateralismo, y no a través de la violencia ni la injerencia extranjera", agregó.
El mandatario estuvo reunido en La Moneda con el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, y el titular de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren.
Tras el encuentro, cerca de las 16 horas de este sábado, Boric reafirmó la condena a lo ocurrido en la nación venezolana.
Ya conocidas las extensas declaraciones de Donald Trump sobre el hecho, el jefe de Estado chileno manifestó la “máxima preocupación y enérgica condena” frente a las acciones militares de Estados Unidos y, en particular -enfatizó-, “ante el anuncio de que un Estado extranjero pretende ejercer un control directo sobre el territorio venezolano, administrar el país y eventualmente, como señaló su Presidente, continuar operaciones militares hasta imponer una transición política”.
En su opinión, “esto sienta un precedente extremadamente peligroso para la estabilidad regional y global”.
De inmediato, Boric afirmó que “Chile reafirma que el respeto a la soberanía y la integridad territorial de los Estados constituye una línea roja que no debe ser cruzada bajo ninguna circunstancia y que constituye, además, un pilar esencial del derecho internacional la soberanía”. Y reforzó: “La soberanía no es una formalidad, es la garantía esencial que protege a los países de las voluntades externas de la arbitrariedad y de la ley del más fuerte. Hoy es Venezuela, mañana podría ser cualquier otro”.
Adicionalmente, el Presidente chileno dijo que “la amenaza de control externo unilateral de sus recursos naturales o recursos estratégicos constituye una grave violación al principio de integridad territorial y pone en riesgo la seguridad, la soberanía y la estabilidad de todos los estados de la región. ¿Si pueden hacerlo allá, por qué no podrían hacerlo en el futuro en otra parte?”.
Por lo mismo, para el mandatario este hecho “se inscribe en un contexto geopolítico alarmante, en el que la fuerza comienza a reemplazar crecientemente a las reglas como mecanismo para resolver los conflictos internacionales”.
A su juicio, normalizar esta lógica “erosiona el sistema multilateral” y reiteró que “la democracia no se construye desde la fuerza ni desde la imposición”.
Dado este marco, Boric dijo que Chile hace un llamado urgente a las Naciones Unidas para que asuma un rol activo e inmediato utilizando todos los mecanismos disponibles para evitar una escalada militar, “proteger, por cierto a la población civil y restablecer un marco de solución política y pacífica conforme a la Carta de Naciones Unidas”.
Para ello, precisó que están en coordinación con distintos gobiernos.
Según precisó el canciller Alberto van Klaveren, el Presidente chileno ya dialogó con sus homólogos de Colombia, Gustavo Petro; de España, Pedro Sánchez; está pendiente una comunicación con su par de Uruguay, Yamandú Orsi; y están en contacto con asesores de Brasil y México para que se concreten esos llamados de alto nivel probablemente mañana.
Ante una consulta, el ministro evitó referirse a las declaraciones del Presidente electo, José Antonio Kast -quien destacó la gran noticia que representa la detención de Maduro-, pero sí afirmó que la posición del país se basa en “elementos históricos: Chile siempre ha expresado su rechazo al uso de la fuerza, también en el continente latinoamericano. Hay una serie de eventos en los cuales se manifestó esa posición. Creemos que eso es parte de una política de Estado y, justamente, creemos, que es importante preservar esos principios en materia de política exterior”.