La pobreza por ingresos de los migrantes sigue siendo mayor a la tasa nacional, reveló la Encuesta de Caracterización Socioeconómica (Casen) 2024, con una cifra de 23,4% versus un 16,7%, niveles que contrastan cifras respectivas de 25,6% y 20,0% de 2022. Pero, además de esta persistente brecha, se observan diferencias en la entrega de ayudas estatales.
De acuerdo con un análisis realizado por Centro de Políticas Migratorias, entre 2015 y 2024 los hogares de población extranjera han concentrado sus ingresos en la categoría de autónomos -o, sea los propios-, siendo casi todos provenientes del trabajo.
En contraste, los hogares sin extranjeros suman a ese tipo de entradas aquellas derivadas de subsidios monetarios.
Llevado a cifras, los ingresos del trabajo de los hogares migrantes representaron en 2024 el 92% del total, en tanto que para aquellos con población local fue de 56%.
Para completar el cuadro, en el primer segmento los subsidios monetarios promediaron $ 5.449 por hogar y en los segundos unos $ 92.175. Es decir, una diferencia de 17 veces a favor de los grupos nacionales.
“Desde una perspectiva comparada, los datos muestran que la población extranjera depende en menor medida del Estado para la conformación de sus ingresos, sustentando mayoritariamente su bienestar económico en el mercado del trabajo”, planteó el informe.
Las diferencias por país
El análisis también presentó diferencias según país de origen, demostrando notorias diferencias.
En 2024, las mayores tasas de pobreza por ingreso se concentraron en migrantes provenientes de Bolivia (40%) y Colombia (29%), en tanto peruanos y venezolanos se mantuvieron dentro del promedio con 23%, mientras que los haitianos ligeramente más abajo con 22%.
Analizado por macrozona, se demuestra que en todas las regiones del país, los hogares con población extranjera presentan una participación del ingreso del trabajo sustantivamente mayor que los hogares sin migrantes, mientras que la participación de subsidios monetarios es consistentemente inferior.
Así, los nacidos fuera de Chile de la zona centro tienen un 94% de su participación del ingreso corresponde al trabajo y el subsidio promedio recibido es de $ 4.379. Comportamiento similar a la zona centro sur (93%) y Metropolitana (92%), cuyas transferencias estatales son de $ 5.694 y $4.774, respectivamente. En el caso del norte es 89% de ingresos por trabajo y el subsidio promedio es de $ 7.562; en el sur es 88% y $ 11.234; y en la zona austral es 83% y $ 11.127.
El director ejecutivo del Centro de Políticas Migratorias, Juan Pablo Ramaciotti, destacó de los resultados del análisis que la pobreza en población migrante en Chile ha ido disminuyendo, si bien aún muestra mayores niveles que los chilenos.
“Pese a que los migrantes tienen mayores tasas de empleabilidad y participación laboral, es fundamental reforzar políticas que favorezcan su formalidad en el mercado del trabajo y aumenten su vinculación con redes institucionales para abordar las carencias que hoy están incidiendo en la pobreza multidimensional”, afirmó.
Una mirada multidimensional
La pobreza multidimensional también se ha reducido entre los migrantes, si en 2022 alcanzaba a un 32,1%, frente a un 18,9% en la población no migrantes, en 2024 bajó a 27,6% y 16,8%, respectivamente.
Esto refleja que la brecha entre los nacidos fuera y dentro de Chile se mantiene constante e, incluso, se ve reflejado por macrozona.
En el norte y centro se verifican los niveles más altos de pobreza multidimensional en migrantes, con 35% y 33%, respectivamente, y superando ampliamente los registros observados en la población no migrante de 16% y 15%.
En el caso de las macrozonas sur y austral, aunque son menores, se mantienen las diferencias: los extranjeros concentran el 22% y 15%, mientras que los nacionales un 16% y 8%.
En la Metropolitana, la pobreza multidimensional en población migrante llega a 26%, mientras que en no migrantes a 19%.