La situación de las finanzas públicas en Chile es uno de los focos principales de preocupación del futuro Gobierno.
A partir del 11 de marzo, el próximo ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y su futuro director de Presupuestos (Dipres), José Pablo Gómez, se abocarán a analizar la situación presupuestaria heredada de la actual administración, donde todo apunta a que 2025 será el tercer año consecutivo en que el Fisco incumplió su meta de balance estructural.
La última proyección del Ministerio de Hacienda y de la Dipres, en el marco del Informe de Finanzas Públicas (IFP), es que el déficit estructural del aparato estatal cerrará el ejercicio en un equivalente a un 2,2% del Producto Interno Bruto (PIB), cifra superior al compromiso del Ejecutivo de un saldo negativo en torno a 1,6% del Producto.
Aquello obligará a la nueva administración a realizar un importante recorte del gasto público para evitar un nuevo incumplimiento este año.
Así lo plantea un informe de Bci Estudios, el que pone sobre la mesa dos escenarios: uno donde se mantiene el compromiso actual de reducción del déficit estructural del Ejecutivo, y otro en el que se da una convergencia más acotada.
El primer escenario toma como base el compromiso de trayectoria del último decreto del Ministerio de Hacienda: alcanzar un déficit estructural de 1,1% del PIB en 2026, 0,8% en 2027, 0,5% en 2028 y 0% en 2029 y 2030.

Así, Bci Estudios estima que 2025 cerró con un déficit efectivo de las cuentas fiscales de 2,2% del PIB, así como un saldo negativo estructural de 2,3% del Producto, lo que implica un nuevo incumplimiento de la meta fiscal con un desvío de 0,7 punto porcentual (pp.).
“Dado el resultado de 2025, cumplir con esta gradualidad exigirá reducir el gasto público en cerca de US$ 4.500 millones durante 2026, respecto del gasto autorizado en la Ley de Presupuestos”, sostiene el reporte elaborado por el economista senior del área de estudios del banco, Antonio Moncado.
Esto implicaría transitar desde el saldo negativo de 2,3% del PIB a -1,1% este año.
Ahora, en un escenario que implica reducir alternativamente el déficit estructural a un ritmo de 0,6% del PIB este año, pasando de -2,3% del PIB a -1,7% del Producto, aquello llevaría a la necesidad de reducir el gasto en US$ 1.800 millones respecto de lo aprobado por la Ley de Presupuestos.
Con estos ajustes, el déficit efectivo alcanzaría un 0,6% del PIB en este ejercicio de cumplir la actual meta de balance estructural; y en el caso de una convergencia más gradual, el saldo de este año se ubicaría en -1,2% del PIB.
Ahora, según Bci Estudios, el impacto de esta reducción del gasto sería del orden de entre 0,4 pp. a 0,6 pp. menos de crecimiento, de acuerdo al multiplicador del gasto estimado en Fornero et al. (2019).
Ahora, según Bci Estudios, el impacto de esta reducción del gasto sería del orden de entre 0,4 pp. a 0,6 pp. menos de crecimiento del PIB.
Escenarios alternativos
En el reporte, Bci Estudios sostiene que la economía chilena ha dado cuenta de una convergencia “progresiva” de sus principales variables macroeconómicas hacia sus niveles de equilibrio.
Junto con ello, agrega, el despeje de incertidumbre en el plano político, junto a un escenario externo más favorable para la economía, han permitido revisiones al alza en las proyecciones de crecimiento, junto con alzas en precio del cobre y perspectivas de un fortalecimiento del peso.
“No obstante, pese a un escenario más positivo, nuestras proyecciones de ingresos fiscales aún se mantienen por debajo de lo proyectado por la autoridad en un horizonte de mediano plazo. Esto, sin considerar aún la implementación de la propuesta de reforma tributaria del Gobierno de Kast, la que supone una reducción de la tasa de impuesto corporativo desde el 27% al 23% para grandes y medianas empresas”, plantea el equipo, que pone sobre la mesa dos escenarios.
En un escenario optimista en el precio del cobre (con una probabilidad de materialización de 30%), que implica una cotización de US$ 5,8 la libra a fines de este año y de US$ 5,5 por unidad a finales del próximo año, Bci Estudios ve un déficit estructural de 0,3% hacia 2027, pudiendo acelerar la convergencia a la actual meta fiscal.
En la otra alternativa, que considera un incremento en el precio de largo plazo para el cobre desde su actual US$ 4,38 a US$ 4,7, se materializa una menor reducción de los ingresos estructurales, permitiendo mayores holguras de gasto respecto del escenario actual: “Con ello, estimamos que estas holguras permitirían un mayor gasto de entre US$ 1.000 millones a US$ 1.500 millones entre 2026 y 2027”, proyecta Bci Estudios.