El economista Jorge Quiroz, designado como futuro ministro de Hacienda del presidente electo José Antonio Kast, calificó como “alarmantes y graves” las cifras definitivas de la ejecución presupuestaria de 2025, que arrojaron un déficit fiscal de entre 2,5% y 2,8% del Producto Interno Bruto (PIB). Según explicó, el resultado confirma que el país enfrenta una emergencia económica, lo que motivó la convocatoria de un comité político ampliado durante la mañana del sábado.
“No es normal que un país como Chile gaste más de lo que gana en una magnitud de US$ 10.000 millones”, afirmó Quiroz, subrayando que el desbalance equivale “a dos veces el BancoEstado en un solo año”. Añadió que el resultado es particularmente preocupante considerando que en 2025 el precio del cobre promedió US$ 4,5 la libra —uno de los niveles más altos en 15 años— y que la tributación de la gran minería del cobre aumentó 47%.
El futuro ministro sostuvo que el déficit final también evidencia un error relevante en las proyecciones fiscales, dado que cuando el Presupuesto fue aprobado en 2024, la Dirección de Presupuestos estimó un déficit cercano a 1% del PIB. “El error es del orden de US$ 6.000 millones, y eso tampoco es normal”, señaló, apuntando a una falla sistemática en las estimaciones de ingresos y a la falta de reacción oportuna del actual gobierno para ajustar el gasto.
Quiroz remarcó que el reordenamiento de las finanzas públicas fue un eje central del programa económico de Kast, no como un fin en sí mismo, sino como una condición para sostener políticas públicas y enfrentar contingencias. “La solvencia fiscal es la que permite atender las reales necesidades de los chilenos, desde los beneficios sociales hasta la reconstrucción”, dijo, asegurando que estas áreas “no se van a afectar” con el ajuste proyectado.
En cuanto a la hoja de ruta, explicó que los detalles del plan fiscal se darán a conocer una vez iniciado el próximo gobierno y concluido el proceso de traspaso durante febrero. No obstante, adelantó que los tres ejes principales serán “poner término a los abusos del gasto político, aumentar la eficiencia del gasto público y aplicar una dosis sustantiva de austeridad y respeto por el dinero público”.
El objetivo final, precisó, es alcanzar un equilibrio fiscal hacia el último año de gobierno, con un ajuste cuyo orden de magnitud se mantiene en torno a US$ 6.000 millones, aunque el ritmo dependerá de las condiciones económicas. “Vamos a devolverle al país la disciplina fiscal y el prestigio de sus instituciones, sin aspavientos, con un trabajo serio”, concluyó.