La pobreza en Chile cayó con fuerza en el anterior súper ciclo del cobre. Sin embargo, lo hizo aún más en las comunas expuestas a la actividad minera, debido a un aumento sustancial en los salarios de los trabajadores menos calificados que se vieron beneficiados en dichas zonas por el auge del sector.
Así lo analiza un paper de tres economistas chilenos, publicado en 2021 y que hoy -en medio de máximos históricos del metal- merece ser reflotado para aterrizar si algo como lo ocurrido entre 2003 y 2013 podría replicarse en el país.
¿La respuesta? “Podría darse, pero marginalmente”, dice a DF uno de sus autores, el economista y actual Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Los Andes, Álvaro García.
“Si rebobinamos a 2003, la pobreza venía cayendo desde el 20% y el cobre se transaba por debajo del US$ 1 la libra. La dinámica cambió radicalmente con el boom en los precios de los minerales, donde la tasa de la pobreza en el país se despegó notoriamente, de la mano de un cobre cuyo valor se cuadriplicó”, expone García.
Fue justamente esa imagen la que lo llevó junto a Roberto Álvarez y Sebastián Ilabaca en 2015 a hacer el zoom respecto a lo sucedido en aquellos años en las comunas mineras. “El efecto fue mucho más fuerte de lo que hubiéramos esperado”, confiesa.
El análisis realizado en base a las encuestas Casen de la época, comparó la evolución de la tasa de pobreza entre las comunas no mineras con aquellas más expuestas al shock minero, en base a la población que trabajaba directamente en el sector.
“Lo que encontramos fue que entre el 2003 y 2006, principalmente, la tasa cayó dos puntos porcentuales más que en las comunas no mineras. Es decir, si en 2003 la tasa nacional era cercana al 18%, en 2006 cayó al 14%, pero en las comunas expuestas a la minería cayó al 12% en promedio”, detalla García.
En zonas con alto empleo minero -y no necesariamente con muchos yacimientos alrededor- la caída también fue más profunda. Por ejemplo, en Chañaral, donde un 12% de la población se empleaba en el sector previo al súper ciclo, la pobreza cayó desde el 32% en 2003 al 12% en 2006; en Illapel, lo hizo desde un 33% al 11%, con un 16% de su población trabajando en el sector; en Taltal, también con un 16% empleado en minería, bajó del 27% al 6%.
“Lo que sorprendió fue que el efecto más fuerte vino por el lado de los salarios de los trabajadores menos calificados o con menores estudios, es decir, que no se empleaban en la minería. La data sugiere que se generó un efecto de spillover, una especie de derrame sobre otros sectores productivos gracias a los ingresos adicionales que trajeron los mineros a sus comunas y que generó una mayor demanda por servicios y desarrollo local”, explica el también doctor de la Universidad de California.
El aumento en salarios entre 2003 y 2006 fue 11% nominal en todo el país, mientras que en la zona norte -entre la primera y cuarta región-, el crecimiento fue cercano al 20% en esos tres años, concluye el paper. En el caso específico de la Región de Antofagasta, corazón del cobre mundial, el alza fue de casi 25%.
“La estimación base indica que aproximadamente 30 mil personas no habrían salido de la pobreza entre 2003 y 2006 en las comunas expuestas en ausencia del shock de precio de commodities”, dice García
¿Y el efecto hoy?
Con un inicio de año marcado por precios del cobre en máximos históricos, incluso por sobre los US$ 6 la libra, distintos analistas de mercado ya hablan de un nuevo súper ciclo. Consultado por si el efecto de la década de los 2000 se podría dar nuevamente en la actualidad, García marca que si bien el valor del metal rojo se mueve en récords, el alza actual es de una magnitud mucho menor que hace 13 años.
“El efecto hoy debería ser mucho más acotado y si uno tuviera que aventurar cuánto podría ser, diría que en vez de una tasa de pobreza que se despegue dos puntos porcentuales en las zonas mineras versus las otras comunas, sería como 0,2 ó 0,3 pp, lo cual incluso es cercano al error de medición”, proyecta.
Eso sí, precisa que la aguja podría moverse con más fuerza en caso de que entren nuevos y grandes proyectos de inversión, lo que generaría más empleo. Asimismo, habrá que seguir el efecto de los bonos de la minería y el tema del royalty, dice, mecanismo que no estaba presente al momento de la realización del paper.