El
Parlamento alemán aprobó hoy el aplazamiento del cierre de las centrales
atómicas entre protestas de la oposición, dentro y fuera del hemiciclo, y la
"toma" simbólica de la sede de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de
Angela Merkel por activistas antinucleares de Greenpeace.
La ley, que
prevé la prolongación de la actividad de las 17 centrales del país hasta
catorce años más de lo previsto, fue aprobada con los votos de la coalición
gubernamental, en la que hubo algunos disidentes.
Socialdemócratas,
Verdes y La Izquierda, las tres fuerzas de la oposición, rechazaron en bloque
el proyecto y confirmaron, además, que recurrirán al Tribunal Constitucional,
ante el propósito de Merkel de no someterlo a la ratificación de la cámara alta
(Bundesrat), donde las filas gubernamentales no tienen mayoría.
La fórmula
echa abajo al acuerdo pactado en 2000 con la industria por la coalición
roji-verde del canciller Gerhard Schröder, que preveía que el "apagón
nuclear" se consumaría en 2022, mientras que con el actual plan la última
central no cerrará como mínimo hasta 2034.