Las autoridades en Brasil enfrenta un difícil dilema: controlar el alza de precios o contener la creciente apreciación del real. La moneda se ha fortalecido 39% frente al dólar desde principios de 2008, pero la inflación es la más acelerada en dos años. Después de una pausa de seis meses -que según algunos observadores fue clave para el triunfo del gobierno en las elecciones de octubre- el banco central subió el miércoles por primera vez la tasa de interés de referencia Selic. Pero, el incremento de medio punto fue considerado conservador por el mercado.
Las expectativas de que el ciclo de ajustes está recién comenzando y tendrá que acelerarse llevaron a los inversionistas a incrementar a su ritmo más acelerado en cuatro meses las apuestas a que el real seguirá apreciándose.
Las operaciones en contra del dólar aumentaron en 36.820 en la semana al 18 de enero, su mayor avance desde el período que culminó el 21 de septiembre. El 11 de enero, las apuestas a que el real caería superaban a las que subiría.
El mercado especula con una mayor apreciación del real porque el alza de los tipos incrementa el retorno para los inversionistas que se endeudan en países industrializados (donde las tasas se mantienen cercanas a cero) e invierten en Brasil, lo que mantendrá un abundante flujo de dólares hacia la economía brasileña.
Apreciación vs. inflación
El banco central y el gobierno tienen objetivos diferentes, dijo a Bloomberg el estratega de mercados emergentes de Royal Bank of Canada, Paul Biszko. Están en una situación difícil. Brasil aún está inundado con flujos de capital. Todo lo que pueden hacer es disminuir el ritmo de la apreciación, agregó.
Las autoridades monetarias subieron la tasa el miércoles en 50 puntos a 11,25%, argumentando que el banco está iniciando un proceso de ajuste y que, junto a medidas macroprudenciales, disminuirán la inflación a su meta de 4,5%. Entre esas medidas estaría un aumento de las reservas y de los requisitos de capital para los bancos, como el que ya aplicó el banco central en diciembre.
Controlar los precios no será fácil. A las presiones inflacionarias que genera la fortaleza de la demanda interna se suman ahora los efectos del mayor temporal en Brasil desde 1967, que destruyó las cosechas. Según el economista de LCA Consultoria, Fabio Romao, los daños podrían provocar un alza de hasta 17% en los alimentos en el primer trimestre. El shock en los precios causado por la lluvia está golpeando una economía que ya está recalentada, dijo el director de inversiones en renta fija de Banco WestLB do Brasil, Ures Folchini.
Los economistas consultados por el banco central revisaron la semana pasada al alza su pronóstico de inflación para 2011, a 5,42%, desde 5,34% la semana previa.