Los bonos soberanos y de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) se dispararon luego de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos autorizara al país sudamericano a contratar una asesoría especializada para una eventual reestructuración.
La licencia habilita servicios legales y financieros tanto para el gobierno como para Pdvsa, incluyendo la posibilidad de diseñar propuestas concretas para renegociar pasivos. El alcance de la medida incluye "la evaluación, el desarrollo o la preparación de opciones de reestructuración de deuda, propuestas y materiales de apoyo relacionados", lo que abre un canal formal para estructurar ofertas a acreedores.
En el mercado secundario, los bonos soberanos con vencimiento en 2027 avanzaban 5,41% hasta 55,53 centavos por dólar, su nivel más alto en nueve años, según precios indicativos recopilados por Bloomberg, mientras que los bonos de Pdvsa con vencimiento en 2037 subían 4,1% hasta 40,1 centavos por dólar.
El movimiento de los precios también ha venido acompañado de un cambio en las expectativas sobre el futuro de la deuda venezolana, luego de que Delcy Rodríguez asumiera como Presidenta encargada de Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro.
Pese a la medida, una posible reestructuración de la deuda venezolana enfrenta desafíos. S&P Global Ratings señala que “un plan económico creíble vinculado a la recuperación de la producción petrolera, junto con políticas fiscales y monetarias sólidas, es clave para el éxito de las negociaciones de reestructuración”.
La magnitud del pasivo externo sigue siendo un factor central en la valoración de los activos, incluyendo obligaciones soberanas y cuasi soberanas que se estiman entre US$ 150.000 millones y US$ 170.000 millones.
Las expectativas de producción también son un eje central del análisis. El sector aspira a alcanzar 1,5 millones de barriles diarios hacia 2027 y 4 millones hacia 2035, aunque S&P Global estima que “es más probable que Venezuela logre aumentos de producción de 500.000 a 700.000 bpd en los próximos dos o tres años, alcanzando un potencial de 2,5 millones a 3,0 millones de bpd en una década”.
El restablecimiento de las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos ha implicado una reapertura progresiva de canales diplomáticos y económicos, incluyendo la reactivación de la embajada estadounidense en Caracas y contactos directos con el gobierno venezolano.
Además, contactos con el Fondo Monetario Internacional también han abierto la puerta a una eventual evaluación sobre la deuda, aunque el acceso a financiamiento internacional no será automático.