Las autoridades brasileñas están subiendo el tono de la que se ha denominado como guerra cambiaria. El Ministerio de Finanzas de Brasil informó que podría recurrir a la Organización Mundial de Comercio (OMC) para que investigue los cursos de acción que se pueden adoptar en contra de los países que mantienen sus monedas subvaluadas.
El secretario de asuntos internacionales del ministerio, Carlos Marcio Cozendey, explicó que el gobierno no ha decidido si consultar a la OMC o si es muy temprano para decir si las reglas de comercio global aplican a las políticas cambiarias.
El funcionario aclaró que la iniciativa no hace referencia a ningún país en particular, pero los dardos parecen apuntar directamente a China, que ha sido acusada de mantener el yuan artificialmente bajo para impulsar la competitividad de sus exportaciones, el motor de su economía.
Si la moneda está fuera de lugar o hay factores que influyen inadecuadamente en el tipo de cambio, puede ser trabajado como una suerte de subsidio a las exportaciones, aseguró Cozendey. Es un problema real, que afecta al comercio, acotó.
Las importaciones de productos chinos subieron 61% en Brasil el año pasado. El real se ha apreciado 38% frente al dólar desde 2008, el mayor avance de las monedas de naciones emergentes que sigue Bloomberg. El yuan, sin embargo, ha subido sólo 3,7% en el mismo período.
Presión de Rousseff
En las dos semanas y media que lleva de gobierno, la presidenta Dilma Rousseff ha demostrado que el tipo de cambio será uno de los principales temas en su agenda económica internacional.
El gobierno se prepara para instalar el tema en las instancias internacionales en las que participa, como el Grupo de los 20 (G20). El planteamiento de los temas cambiarios ante la OMC puede ayudar a una mejor coordinación entre las naciones del G20, aseveró Cozendey, quien encabezó el departamento de economía del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil entre 2007 y 2010.
Los ministros de Finanzas del G20 se reunirán en febrero en Francia de cara a la reunión que sostendrán los líderes en Cannes el 3 y 4 de noviembre.
El director de la OMC, Pascal Lamy, dijo en octubre que los desacuerdos sobre las políticas cambiarias podrían amenazar la estabilidad económica y el comercio, y que colocan a la recuperación económica global en riesgo serio. Según Lamy, es el Fondo Monetario Internacional, y no la OMC, la mejor institución para enfrentar estos asuntos.
Las autoridades brasileñas han adoptado varias medidas para contener la apreciación del real, como establecer requisitos de reservas para las posiciones cortas en dólares de los bancos locales, y el banco central ofreció el viernes canjes reversos de divisas, lo que equivale a comprar dólares en el mercado de futuros.
El ministro de Hacienda, Guido Mantega, el primero en calificar la intervención de los gobiernos en sus divisas como una guerra cambiaria, advirtió la semana pasada en una entrevista con el periódico británico Financial Times que la situación está derivando en una guerra comercial.