La devaluación del bolívar que entró en vigor este 1 de enero tendrá
algunos efectos positivos en Venezuela, pero su impacto fiscal será
menor que la llevada a cabo en 2010 y no solucionará los desequilibrios
macroeconómicos del país, aseguró hoy la agencia de calificación
Moody's.
En un informe difundido hoy, la firma estadounidense
indicó que la restitución del sistema cambiario con una tasa única
controlada, de 4,3 bolívares por dólar realizada por el Gobierno
venezolano constituye "un movimiento relativamente positivo".
Sin embargo, el analista Patrick Esteruelas señaló en ese informe que
"la anunciada devaluación hace poco por acabar con los desequilibrios
macroeconómicos" que padece Venezuela.
"La decisión del
Gobierno (venezolano) ayudará de alguna manera a simplificar un sistema
cambiario altamente ineficiente y a reforzar su capacidad de pagar con
más bolívares por dólares vendidos al sector privado", añadió
Esteruelas.
El analista alertó, además, de nuevas "presiones
inflacionarias" resultantes de esa medida combinada con los planes del
incrementar el Impuesto Al Valor Agregado (IVA).
Esas
presiones "obstaculizarán el consumo y el crecimiento económico", según
el analista de Moody's, para quien lo más preocupante de la restitución
de una tasa de cambio única controlada es que no luchará contra las
dificultades económicas.
Ante ese análisis,
Moody's optó por mantener su calificación de B2 sobre la deuda
venezolana emitida en moneda extranjera y de B1 sobre la emitida en la
divisa nacional, con una previsión "estable".
Así, para esta
agencia, la deuda venezolana sigue recibiendo una calificación de grado
especulativo que indica que, a su juicio, carece de las características
de una inversión deseable y entraña un riesgo crediticio alto.