Lo que se anunció como una conferencia de prensa “de emergencia” el lunes por la mañana le ofreció a Keir Starmer una oportunidad de, ahora o nunca, para contraatacar a Donald Trump por su último ataque a la alianza transatlántica.
Algunos —especialmente en la izquierda de la política británica— añoran un momento que recuerde a cuando el primer ministro interpretado por Hugh Grant en la popular película Love Actually, estrenada 2003, dice que teme que la relación entre el Reino Unido y Estados Unidos se haya vuelto mala debido a que el presidente estadounidense toma "exactamente lo que quiere". Algo que le valió popularidad al líder británico en su casa, en ese filme.
Pero en cambio, el primer ministro del Reino Unido explicó ahora a un público cansado por qué nunca dejará de agotar las vías diplomáticas con el presidente estadounidense, por inútiles que parezcan actualmente.
Trump se equivocó por completo al amenazar al Reino Unido y a otros países europeos con aranceles por defender Groenlandia de sus ambiciones de apoderarse de ella, afirmó Starmer. Sin embargo, insistió en que la relación de Gran Bretaña con Estados Unidos es profundamente importante y que, bajo el presidente Trump, al igual que con presidentes anteriores, estamos decididos a mantenerla sólida.
A pesar del llamado de Starmer a un enfoque "pragmático y sensato", su estrategia para manejar a Trump se está poniendo a prueba por la postura agresiva del presidente respecto a Groenlandia y su renovada guerra comercial con Europa.
"Nos encontramos en un punto crítico en el que si la diplomacia de Starmer ha funcionado o no se revelará en los próximos días, o como mucho semanas", declaró Sam Edwards, historiador de la Universidad de Loughborough, especializado en las relaciones entre Estados Unidos y el Reino Unido.
El líder británico, al igual que sus predecesores, ha buscado utilizar la llamada "relación especial" con Estados Unidos para mantener a Trump cerca a pesar de las constantes presiones que este ejerce sobre sus aliados. Este enfoque se ve mejor simbolizado por Starmer, quien blandió una invitación del rey Carlos III a una segunda visita de Estado sin precedentes, para deleite de Trump. Otros países europeos han adoptado métodos similares, en particular el jefe de la OTAN, Mark Rutte, quien llamó al presidente "papá".
En ocasiones, ha tenido algunos beneficios. Starmer ayudó a reparar las relaciones tras el altercado entre el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskiy y Trump en el Despacho Oval. Hace tan solo unas semanas, parecía que Estados Unidos se había acercado a la postura europea sobre Ucrania al ofrecer, aparentemente, sólidas garantías de seguridad para Kiev en una conferencia de prensa conjunta en París. Funcionarios gubernamentales argumentan que es difícil demostrar una hipótesis contraria, pero insisten en que los esfuerzos de Europa podrían haber evitado un resultado mucho peor.
Sin embargo, Ucrania sigue luchando contra un invierno gélido con poca presión sobre el presidente ruso Vladimir Putin. El tan cacareado "acuerdo comercial" entre el Reino Unido y Estados Unidos ha llegado a su límite, y los aranceles del 25% siguen vigentes sobre las exportaciones británicas de acero, a pesar de que Estados Unidos acordó eliminarlos el pasado mayo.
Mientras tanto, un acuerdo tecnológico muy publicitado con los EEUU está congelado, y el Reino Unido ha tenido que dejar en claro a sus homólogos estadounidenses que no cederá en sus líneas rojas cuando se trata de estándares, dijeron personas familiarizadas con el asunto.
En materia de defensa, se podría decir que Gran Bretaña se ha beneficiado más que gran parte de Europa de sus estrechas relaciones con Estados Unidos, por lo que estaría más expuesta ante una ruptura.
Funcionarios gubernamentales afirmaron que la singular interconexión de las alianzas militares, nucleares y de inteligencia ha convertido al Reino Unido en el país más seguro de Europa. Eliminarlas y reemplazarlas con capacidades soberanas sería imposible o llevaría años, un resultado impensable que dejaría al Reino Unido expuesto, afirmaron.
Lo cierto es que Gran Bretaña es el socio menor y beneficiario de la relación de seguridad y perdería más si se fracturara, afirmaron.
“Nuestra cooperación en defensa, capacidad nuclear e inteligencia sigue siendo tan estrecha y eficaz como en cualquier otro lugar del mundo, manteniendo a Gran Bretaña segura en un entorno cada vez más peligroso”, declaró Starmer.
“Desafortunadamente, simplemente no tenemos tanto control”, declaró Olivia O’Sullivan, directora del Programa Reino Unido en el Mundo de Chatham House. “Lo más importante es que empecemos a pensar a largo plazo sobre cómo gestionar el riesgo de que Estados Unidos siga utilizando nuestra relación económica y de seguridad de esta manera”.