Por Paula Gallardo
Ejerciendo a plenitud su estatuto de organismo autónomo, el consejo del Banco Central señaló “no compartir” las conclusiones de la comisión investigadora en el caso La Polar, texto que será votado la próxima semana por la Cámara de Diputados.
Cabe recordar que dicho documento señaló que el instituto emisor “es responsable en cuanto a no precaver la falencia en la regulación de las tarjetas de crédito no bancarias, dado el surgimiento de un verdadero ‘mercado financiero en la sombra’, demostrando que la regulación dictada por ese órgano el año 2006 se encuentra claramente obsoleta”.
En un texto de 10 puntos, el consejo advierte que siempre colaboró con la instancia legislativa y que su presidente (s) Enrique Marshall concurrió a ella a exponer el pasado 18 de julio.
Sin embargo, evita referirse a la polémica que se desató con la Superintendencia de Bancos en esa instancia, cuando Marshall señaló que el regulador bancario sí contaba con atribuciones para fiscalizar al retail, lo que fue desmentido por su titular Carlos Budnevich.
De hecho, se limita a señalar que la normativa de 2006 para regular a las tarjetas de crédito no bancarias se elaboró coordinadamente con la Super atendiendo al uso generalizado de estos plásticos como medio de pago, en el marco de las atribuciones legales y con el objetivo explícito de “resguardo y protección del sistema de pagos, en especial, la capacidad de los emisores de tales tarjetas de cumplir sus obligaciones con los comercios asociados”.
En esa línea, recalcó que ese reglamento ha contribuido a que el sistema funcione normalmente y añade que “pese a la gravedad del caso La Polar, los pagos con tarjetas de créditos a comercios asociados no se vieron interrumpidos”.
Y puntualiza que restringir el crédito que otorga el emisor de las tarjetas no está dentro de sus atribuciones.
Calificativos “inapropiados”
El Banco Central también cuestiona el calificativo de la Comisión respecto a un “mercado financiero en las sombras”.
El organismo considera que dicho epiteto es inapropiado “puesto que podría asociarse equivocadamente a la expresión ‘banca en la sombra’, referida al conjunto de intermediarios financieros que surgieron en Estados Unidos de América al margen de la supervisión y regulación, y que por su tamaño, complejidad e interconexiones con el resto del sistema fueron centrales en el colapso financiero de ese país en el año 2008”, señala el texto.