Por Paula Gallardo
“Falta información”. “Conocemos sólo los datos generales”. “Los proyectos ingresan al Congreso de una forma, pero no necesariamente salen igual”. Esas son algunas de las expresiones planteadas desde la banca al momento de analizar la futura reforma al sistema de Créditos con Aval del Estado (CAE) mediante el proyecto ingresado el pasado 17 de agosto, que si bien tiene la calificación de suma urgencia, mantiene su trámite congelado a la espera de resolver el conflicto estudiantil, que ayer sumó una nueva marcha.
A la fecha, BancoEstado, Banco Falabella, Corpbanca, Scotiabank, BCI, Banco del Desarrollo, Santander e Itaú se han adjudicado paquetes de créditos mediante licitación. Pero según comentan desde la industria, la confianza que habían ido adquiriendo en la fórmula quedó en entredicho con los cambios que se están planteando, que afectan un negocio que tiene colocaciones a 20 años y que si son mal definidos pueden provocar un riesgo país.
Esto porque si bien tienen claro que podrán seguir ofreciendo las tasas que competitivamente se ajusten a la realidad del mercado -la licitación 2011 se la adjudicó Corpbanca cobrando una tasa de 5,3%- y que el Estado les pagará el diferencial que se genere con el 2% que se les cobrará a los alumnos, los cambios no sólo afectan a los créditos que se otorguen desde el 1 de enero de 2012 -fecha fijada por el gobierno para la nueva ley- sino también los procesos de licitación realizados en años anteriores.
Desde la banca se recuerda que este es un negocio al que la industria entró de buena fe y con cierta timidez, pero donde se fue ganando espacio. de hecho la última licitación fue muy competitiva (13 oferentes) por lo que ahora se ve con incertidumbre un cambio en las reglas del juego, más aún si involucra créditos que ya se adjudicaron.
Otra fuente de la banca advierte sobre los cambios que apuntan a resolver la morosidad de los alumnos. Esto, porque en la norma se propone la posibilidad de repactación de la deuda y la condonación proporcional de intereses penales según las cuotas fijadas para normalizar el retraso. Mientras dure el proceso, la tasa al alumno será la adjudicada por el banco. Una vez concluida la repactación, el estudiante podrá acceder a la tasa de 2%.
Pero subsiste la duda respecto de cómo quedan los bancos frente a ese cambio y cómo se garantizan los retornos de la inversión.
Mala educación, mucho crédito
Pero en la industria también preocupan las garantías de pago una vez finalizado el proceso educativo.
Esto porque el Ejecutivo está negociando una baja de la tasa para el flujo, haciéndose cargo del costo de esa baja. Pero si se le hace un seguimiento al financiamiento en el tiempo, al ser más flexible, podría generar una sobreoferta de financiamiento respecto de instituciones que no necesariamente garantizan calidad.
Esto porque existe la percepción que la oferta de educación en términos generales ha aumentado en cantidad y disminuido en calidad, lo que hace más riesgoso financiar una apuesta de 20 años si no existen medidas complementarias que aseguren que los estudiantes van a tener educación de calidad y un buen futuro laboral y que, por lo tanto, la inversión por alumno va a ser rentable.
A modo de ejemplo, puede verse que sólo esta semana han salido tres o cuatro licitaciones de papeles en tasas de hasta 4%, que es el costo del dinero en nuestro país. Así, no sería “un negocio” fondearse a un 4% si es que va a prestar recursos al 2%, porque eso implica pérdida de la inversión ya que no alcanza a cubrir ni el riesgo, ni el costo.