Desde Puerto Varas, Región de Los Lagos, opera la planta que apunta a generar un drástico cambio en la gestión de residuos en Chile. Se trata de Remap, una compañía que se autodefine bajo el concepto de "antivertedero" pues, mientras el concepto tradicional entierra la basura, esta empresa recibe los desechos mezclados, los abre, segrega y recupera materiales reciclables y permite recuperar el 50% de este consolidado que va a rellenos sanitarios.
Detrás de este proyecto está Eduardo Blanco, gerente general de la compañía, junto a sus socios. Con capitales propios y una inversión de US$ 2 millones levantaron esta planta, pionera en el país, dotada de estándares de proceso y maquinarias de nivel internacional.
"Nosotros venimos de ser los pioneros en el cero basura, que se transformó en un estándar para las empresas. Y acá, en el sur, armamos este nuevo modelo de negocio que es el antivertedero. Es un concepto exportable a cualquier región del país", explica Blanco.
Pioneros en "pretratamiento"
El modelo de Remap ocupa un eslabón poco explorado en la cadena de reciclaje. El pretratamiento, que les permite actuar como intermediarios técnicos entre el cliente, generador de residuos, como las industrias o los municipios en el caso de los desechos domiciliarios, y el destino final.
"Un vertedero tradicional es un hoyo que se va tapando; independiente de lo que venga, todo se considera basura. Nosotros hacemos lo opuesto. Viene el camión con todo mezclado, lo bota en nuestra planta, lo abrimos, limpiamos, segregamos y trituramos o compactamos según el residuo", detalla el ejecutivo. Lo que no pueda ser reciclado, es lo que finalmente va al vertedero. Este pretratamiento permite recuperar casi el 50% de lo que inicialmente sería “basura”, para darle un nuevo uso.
Así, papeles, cartones, vidrios y cristales, plásticos y madera son entregados a otras empresas como materia prima para su reutilización.
El otro 50%, que no es posible revalorizar, se envía a rellenos sanitarios autorizados, pero un con valor agregado en la logística, porque el volumen y peso de cada envío, se reduce a la mitad. Esto permite que la basura sea transportada en camiones de alta capacidad y que disminuya la huella de carbono. "Un camión nuestro equivale a tres o cuatro camiones recolectores tradicionales", afirma Blanco.
Los resultados operativos respaldan el modelo. Desde su puesta en marcha en el segundo semestre de 2023, la planta ha pasado de procesar cero a 6 mil metros cúbicos mensuales, del mundo industrial (acuicultura, retail y construcción) y de algunos municipios como el de Ancud.
Crisis de la basura en Ancud
Remap fue clave para resolver la crisis sanitaria que hace algunos años enfrentó la ciudad de Ancud y que aún complica a otros municipios de Chiloé, luego que el vertedero fuera cerrado. A partir de ese minuto, el municipio debía enviar sus residuos hasta Los Ángeles, en la Región del Biobío, recorriendo diariamente más de 600 kilómetros. Cada viaje, tomaba dos días sólo en el trayecto.
"Ancud pasó de la problemática de la basura a ser una ciudad limpia en pocas semanas", asegura Blanco. Al desviar los camiones a la planta de la compañía en Puerto Varas, se optimizaron los tiempos de recolección y, lo más importante en materia medioambiental, se logró recuperar 10% de los residuos domiciliarios, una cifra alta considerando que se trata de basura que no fue segregada en origen por los vecinos.
Trazabilidad y Ley REP
Más allá de la operación física, Remap ha volcado su propuesta de valor hacia los datos. En el contexto de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP), las empresas necesitan certificar qué están haciendo con sus residuos.
"Al cliente le llega, de cada camión que mandó, un informe de recuperación que incluye fotografías el proceso de segregación y el pesaje. Hay trazabilidad completa", explica el gerente de la empresa, quien agrega que además esta información está en línea, permitiendo a los clientes ver el destino de su carga.
Esto permite a las gerencias hacer gestión "aguas arriba", identificando ineficiencias en compras o procesos productivos al ver visualmente qué están botando. "Ellos entierran; nosotros desenterramos, mostramos, levantamos información y recuperamos. Es justo lo opuesto", enfatiza el gerente general.
Expansión al norte
Con una operación consolidada en la Región de los Lagos, que recibe residuos desde Magallanes hasta la Araucanía, Remap ya mira hacia el norte. Blanco confirma que abrieron operaciones en Antofagasta. "Es una operación puntual, pero es el primer paso. El modelo de negocio es replicable en cualquier lugar donde existan largas distancias a rellenos sanitarios o problemas de gestión", señala.
La minería, con su alto volumen de residuos y complejas logísticas, aparece como el siguiente gran mercado para este modelo de pretratamiento.
Hoy, la planta de Puerto Varas emplea a 40 personas de manera directa y genera unos 50 empleos indirectos a través de la cadena de transporte y valorización. Para los socios, que apostaron su patrimonio y trasladaron a sus familias desde Santiago, el crecimiento valida la tesis de que la basura, tratada profesionalmente, es una fuente de materias primas y no sólo un problema a esconder bajo la tierra.