El proyecto de infraestructura hídrica más relevante para la Región del Ñuble, el Embalse de Zapallar, superó un obstáculo clave para su construcción. En su primera sesión del año, la Comisión de Evaluación Ambiental (CEA) rechazó por unanimidad la solicitud de invalidación de la Resolución de Calificación Ambiental (RCA), despejándose el camino administrativo para el inicio de faenas.
Tras la decisión de la autoridad, el cronograma se reactivó de inmediato: la entrega del terreno a la firma contratista, la estatal China International Water and Electric Corporation (CWE), se concretó el sábado 17 de enero, mientras que la ceremonia de instalación de la primera piedra se realizará el 30 de enero.
El despliegue y la inversión
Representantes de la firma asiática ya se encuentran instalados en Chillán, sosteniendo reuniones estratégicas con el Consejo Regional de Ñuble y gremios de agricultores para coordinar las primeras intervenciones, que se focalizarán en la construcción de caminos y planes de reforestación.
Cabe recordar que la adjudicación a CWE no estuvo exenta de ruido en el mercado. La compañía china se quedó con el contrato tras presentar una oferta económica de US$ 158 millones, una cifra agresiva que marcó una distancia de más de US$ 220 millones respecto a su competidor más cercano, el consorcio chileno Icafal-Conpax, que había valorado las obras en US$ 381 millones. Esta brecha generó en su momento un debate sobre la viabilidad técnica y los estándares operativos, dudas que la empresa busca disipar con el inicio de los trabajos en terreno.
Impacto productivo y tensión ambiental
El megaproyecto, que embalsara las aguas del río Diguillín, promete transformar la matriz productiva de la zona. Con una capacidad de 80 millones de metros cúbicos, se proyecta dar seguridad a riego a 10 mil nuevas hectáreas, beneficiando directamente a unos 2.500 agricultores de las comunas de Pinto, El Carmen y San Ignacio. Además, la infraestructura —con una vida útil superior a 50 años— servirá para el control de crecidas y como fuente de agua para el combate de incendios forestales.
Sin embargo, el proyecto enfrenta una fuerte oposición local y ambientalista, ya que las obras implicarían la inundación de casi 400 hectáreas, zonas que incluye bosque nativo, tierras agrícolas y, lo más crítico, 45 hectáreas pertenecientes a la Reserva de la Biósfera y Corredor Biológico Nevados de Chillán –Laguna del Laja.
Empleo local
De cara a la fase de construcción, la empresa iniciará rondas de conversación con los alcaldes de las comunas impactadas (Pinto, El Carmen y San Ignacio). El objetivo es articular la contratación de mano de obra local, la cual estará sujeta al cumplimiento de los requisitos de especialización técnica que demanda una obra de esta envergadura.