La tasa de desempleo se ubicó en 8,7% en el trimestre mayo-julio y no mostró variación respecto del mismo período del año pasado. Si bien el resultado fue menos malo que algunas encuestas que apuntaban a que podría superar el 9%, para el economista David Bravo, la crisis laboral persiste.
El director del Centro de Encuesta y Estudios Longitudinales UC se vio envuelto en una polémica esta semana con la directora de la Escuela de Gobierno UC, Andrea Repetto, quien desestimó que exista una “emergencia laboral” como había advertido Bravo e instó a poner paños fríos al debate respecto del mercado del trabajo.
Sin embargo, David Bravo mantiene su postura. Señala que la tasa de ocupación se ubica en 56,4%, la misma del mes anterior, nivel que aún es muy inferior a la etapa prepandemia y la misma que antes se había visto en 2010, cuando la economía global iba saliendo de la crisis financiera y en Chile hubo un terremoto. “Estas no son tasas que uno quisiera en términos de la recuperación del empleo, sino que tasas que hemos visto en situaciones de crisis del mercado laboral”, explica.
"Creo que las autoridades le sacaron la mirada al mercado laboral y la prueba más evidente tiene que ver con la agenda que llevaron adelante. Las autoridades no han reconocido nunca que tenemos una emergencia o una crisis laboral".
Agrega que, con el último dato, el desempleo acumula 31 meses seguidos con tasas sobre el 8%. Estas también son más altas que el nivel prepandemia e incluso más superiores a cuando asumió este Gobierno. “Esto uno lo puede llamar de distintas maneras, pero lo peor que podemos hacer es normalizar el hecho de que estamos con indicadores del mercado laboral objetivamente muy malos”, dice.
“Pero tal vez sí hay una noticia en estos datos que puede ser positiva. La tasa de crecimiento del empleo estuvo dos meses seguidos en 0,2% y antes en 0%, pero ahora tuvo un aumento de 0,8% anual, que son 73.000 empleos aproximadamente. Ese es un dato interesante, que ojalá se mantenga, en línea con la mayor actividad económica, pero hay que estar atentos, para ver si es algo que se sostiene”, agrega.
-¿Por qué dice que la emergencia laboral persiste?
-En enero de 2022, justo antes de que partiera este Gobierno escribí una columna en que dije que, en mi opinión, estábamos en una emergencia laboral. En ese minuto faltaban más de 500.000 empleos para recuperar la situación prepandemia, según la tasa de ocupación. Con los números de hoy día son 292.000 empleos los que todavía faltan. Llevamos cinco años del peor momento de la pandemia y tres años y medio desde que escribí esa columna y seguimos a medio camino. ¿Por qué usé ese término en esa oportunidad? Porque tenía la expectativa de que no se le perdiera el foco al mercado laboral. Mi temor era que no le pusiéramos la energía suficiente.
-¿Y eso ocurrió?
-Creo que las autoridades le sacaron la mirada al mercado laboral y la prueba más evidente tiene que ver con la agenda que llevaron adelante. Las autoridades no han reconocido nunca que tenemos una emergencia o una crisis laboral. Al contrario, actuaron como si hubiera pleno empleo en Chile, como si tuviéramos una desocupación de 6% y, por ejemplo, se avanzó en la política de salario mínimo, en que incluso adelantaron el objetivo de llegar a $ 500 mil que tenían para fin del Gobierno. No es correcto adoptar una política que básicamente trata, con mucho voluntarismo, de mejorar los salarios, pero es doblemente peligroso cuando se hace con esta problemática en el mercado laboral. Se actuó como si no hubiera ningún problema. Lo mismo con las 40 horas. Y, además, esta agenda no ha terminado, porque vemos declaraciones del Ministerio de Trabajo anunciando que podrían mandar el proyecto de negociación por rama hacia fines de año. No visualizan el impacto en costos que eso tiene.
-La economista Andrea Repetto salió a rebatir su teoría de que hay una emergencia laboral. ¿Cómo interpreta la lectura diferente que ella hace de los datos?
-Honestamente, no lo sé. Pero para mí lo que importa es el efecto que estas discusiones tienen sobre las autoridades, que son las mandatadas para ocuparse del problema. Ojalá esta discusión entre académicos se hubiera dado tres años atrás, cuando partía este Gobierno y pudo incidir. Tal vez cuando yo empecé a hablar de esto hubiera sido más valiosa la discusión, porque fue bastante evidente que el Gobierno se mantuvo relativamente inactivo frente al problema. Nosotros podemos estar discutiendo esto dos años más, pero lo que importa es qué hacen las autoridades. No podemos normalizar un período tan largo con tasas de desempleo sobre 8%. Llamémoslo como sea, pero sí es un problema y hay que hacerse cargo.
-Descartar el problema laboral, ¿no es también una forma de justificar el no hacerse cargo?
-Sí, pero cada uno tiene que hacerse cargo de las cosas que dice. Yo me puedo hacer cargo de lo que he dicho, y porque lo dije hace tiempo. Estuve bastante solitario en esto, pero hay muchos economistas también importantes del área laboral que están mirando esto, como Juan Bravo, Tomás Rau, Claudia Martínez… También han mostrado preocupación. Pero lo que quiero decir es que esto no es solo una discusión académica, es un tema muy relevante porque tiene impacto importante sobre los ingresos de los hogares.
-¿Y cuánto de política tiene este debate académico?
-Estamos en un período preeleccionario, así que ya es difícil distinguir eso. En general, prácticamente todas las discusiones ahora van a estar teñidas por las elecciones, cualquier tema que pongamos, y especialmente el mercado laboral, en que la candidata del oficialismo fue la ministra del Trabajo. Pero yo no quiero entrar en ese debate, porque vengo hablando de esto hace harto tiempo, desde la pandemia. Cada uno tiene que responder por sus apreciaciones. Yo definitivamente pienso que seguimos en una crisis del mercado laboral, en una situación muy parecida a la de comienzos del Gobierno. ¿Qué rótulo le ponemos? No creo que sea relevante.
-Mirando hacia adelante, ¿qué rescataría o no de los programas de los candidatos presidenciales?
-La verdad no he visto mucho el detalle de las propuestas, pero sí he visto con harto interés que, a diferencia de las primarias del oficialismo, ahora el mercado laboral ha sido un tema. Eso es muy bueno. También me parece positivo que al menos se esté moderando o retrocediendo en la propuesta original de la candidata oficialista del salario vital. Y hay que ver los detalles, por ejemplo, de la otra candidatura que propone crear 1 millón de empleos, y por qué eso es realista. Pero, insisto, la buena noticia, es que el mercado laboral volvió a ser tema. Me habría gustado que también lo hubiera sido para las autoridades actuales. Esto puede ser una oportunidad de reaccionar, nunca es tarde.
Formalidad e informalidad: “En los datos del INE hay una inconsistencia muy grande con los datos administrativos que debe ser explicada”
Según los datos disponibles del INE, la informalidad laboral se ha reducido a 26%. Para David Bravo, ese dato hoy es cuestionable. Señala que, desde que asumió el Gobierno hasta ahora, la encuesta del INE muestra que se han creado cerca de 467 mil empleos formales adicionales, de los cuales la mayor parte (363 mil) corresponde a trabajadores ocupados que cotizan. Eso muestra el aumento de la formalidad laboral que ha destacado el Gobierno.No obstante, Bravo dice que eso no tiene correlación con los datos administrativos de cotizantes en el sistema previsional que, en el mismo período —entre marzo de 2022 y mayo de 2025—, muestran una caída de 145 mil personas.“En los datos del INE hay una inconsistencia muy grande respecto de los datos administrativos, que debe ser explicada. Es una inconsistencia que partió el año 2020. Antes de ese año, ambas series se movían de forma similar; había discrepancias, pero eran menores. Luego, técnicamente, entre 2020 y 2023 el INE subestimó el número de cotizantes en su información y, desde 2023, se dio vuelta y lo sobreestima”, dice.—Andrea Repetto dijo que no se deben mezclar encuestas con datos administrativos…
—Creo que esa es una mirada muy antigua del mercado laboral. Siempre se puede ver con distintos ojos. Todos son indicadores que hay que mirar en su conjunto. Hay un indicador que es bastante único, que es el de cotizantes y sobre el cual, en Chile —con régimen de capitalización individual—, los datos son buenos. ¿Por qué no mirar eso? Aquí hay una explicación que dar: debe ser técnica y hay que abordarla.