Un centenar de banqueros y asesores de altos patrimonios asistió el pasado martes a un seminario en el distrito financiero de Miami —Brickell—, organizado por S&P Dow Jones Indices y LarrainVial (LV).
Llamado “Tendencias Globales del Mercado y el Futuro de la Inversión”, el encuentro se dio en el contexto de la reciente colaboración de LV con Invesco para distribuir sus productos de inversión en ese mercado. Con esto, la gestora chilena se convirtió en el mayor distribuidor de terceros en Latinoamérica y en el canal US Offshore, dedicado a atender a clientes en EEUU no residentes.
El estratega de mercados de Invesco, Paul Jackson, y el senior director de S&P Dow Jones Indices, Joseph Nelesen, fueron los protagonistas del encuentro. En presentaciones independientes, abordaron lo que viene para los mercados este 2026 y cómo invertir.
El puntapié lo dio Jackson, quien partió recordando el último año. “Si alguien perdió dinero en 2025, probablemente tenía una habilidad especial para hacerlo”, deslizó irónicamente, provocando la risa de los asistentes.
El reconocido estratega de una de las mayores gestoras del mundo recordó que el año pasado las nueve grandes clases de activos cerraron en verde. “Algo muy poco común, donde además la magnitud de esos retornos fue significativa”.
El líder fue el oro, con un avance del 65%, seguido por las acciones (19,2%), los REIT (15,6%) y la deuda high yield (10,8%), entre otros.
“2025 fue un año fantástico para los activos globales. A comienzos de este año pensábamos que 2026 también sería positivo, y seguimos creyendo que así será”, apuntó.

Cuatro razones para un buen 2026
Jackson aclaró que no esperan un año tan estelar como 2025, pero sí positivo, y eso se sustenta en cinco argumentos.
En primer lugar, señaló que algunos bancos centrales seguirán flexibilizando su política monetaria, donde la Reserva Federal (Fed) probablemente recortará tasas dos o tres veces este año. A ella se sumarían Reino Unido y Noruega, entre otros. “Creemos que la Fed aún tiene margen para ajustar y que reducirá su tasa de política hasta 3% hacia diciembre de 2026”.
El segundo punto fue el aumento de los salarios reales en la mayoría de las economías, lo que debería sostener el consumo. “En Europa, por ejemplo, las tasas de ahorro siguen siendo altas; si la confianza mejora, esos ahorros podrían reducirse, impulsando la actividad”, comentó.
Luego, el tercer factor fue cierto impulso fiscal. Según el estratega, Alemania lideraría este proceso, con una actitud más flexible frente al endeudamiento que permite aumentar el gasto en defensa e infraestructura. Japón, con su nueva primera ministra, Sanae Takaichi, también ampliaría su estímulo.
“Aunque no es un fenómeno generalizado, es posible que exista un impulso fiscal en algunos países”, sentenció.
El cuarto elemento es más incierto y se relaciona con las elecciones legislativas en EEUU de este año. Con datos históricos, Jackson argumentó que generalmente el partido oficialista pierde escaños y, como hoy los republicanos tienen una mayoría mínima en la Cámara de Representantes, eso facilitaría que los demócratas la recuperen. “Esto podría generar mayor bloqueo político en los próximos años”, advirtió.

Las sorpresas
Como parte de su análisis, el estratega de Invesco también compartió una lista de sorpresas que podrían ocurrir. “Si uno se equivoca en algo fuera del consenso, no pasa nada; pero si acierta, puede ser muy rentable”.
Entre ellas incluyó que los demócratas ganarían ambas cámaras en las elecciones de este año; que las empresas de pequeña capitalización bursátil superarían a las “Siete Magníficas”; que el dólar seguiría perdiendo fuerza frente al yen japonés; y que el oro caería bajo los US$ 3.500, entre otros escenarios.
Dónde invertir
¿Dónde está el valor y las oportunidades? Para Jackson, en los activos cíclicos. “Nuestra asignación favorece commodities y bienes raíces, pero con subponderación en EEUU”, afirmó.
En acciones, entre los grandes mercados recomendó China, mientras redujo exposición en Estados Unidos e India. Mercados emergentes, Japón y Reino Unido también se posicionaron dentro de sus geografías favoritas.
En commodities, a su juicio el oro luce “extremadamente caro” y muy por sobre su promedio histórico real. “Prefiero metales industriales como cobre o aluminio, así como energía, que están más vinculados al ciclo económico”, comentó.
En divisas, el yen japonés estaría subvaluado. “A medida que Japón suba tasas y la Fed las reduzca, esperamos una apreciación significativa”.
La rotación de portafolio
La segunda presentación estuvo a cargo de uno de los anfitriones del evento, Joseph Nelesen.
El investigador también comenzó destacando el “extraordinario” 2025. Argumentó que el impulso se explicó por mayores utilidades y por la expansión de múltiplos en las 7 Magníficas: “Las diez acciones más grandes del S&P 500 explicaron una porción desproporcionada del rendimiento total”, apuntó.
Y agregó que eso “tiene implicancias importantes”.
En esa línea, Nelesen recordó que los niveles de concentración en el índice siempre han existido en la historia, pero no son permanentes. “Las grandes compañías eventualmente pierden peso relativo, siendo reemplazadas por nuevas firmas”, explicó, citando el caso de Nvidia, que entró al S&P 500 en 2001 con menos del 0,1% de ponderación y hoy acumula el 7,3%.
Para el investigador, estamos frente a un cambio interesante donde los índices de igual ponderación y las small caps han comenzado a superar a los grandes nombres. “Siete de los once sectores del S&P 500 están superando al índice. Y los que quedan rezagados son precisamente los más vinculados a las mega-cap tecnológicas”, añadió.
Pasivo vs activo
Nelesen también abordó el debate entre inversión activa y pasiva. El especialista sostuvo que el patrón es consistente: “En el corto plazo, algunos gestores activos superan a los índices. Pero en el largo plazo, entre el 70% y el 90% termina quedando por debajo”.
Chile no quedó fuera del análisis. Según datos de SPIVA, en los últimos cinco años el 65% de los gestores activos no le ha ganado al índice con el que compiten.
“Incluso en segmentos donde se supondría mayor ineficiencia —como small caps o mercados emergentes— la evidencia muestra que la mayor dispersión no facilita la generación de retornos superiores al mercado; al contrario, suele dificultarla”, resumió.