Una granja con 25 alpacas en Valdivia es el activo más improbable de una startup de oncología con sede en Alemania. De su sistema inmune salen anticuerpos diminutos que, cargados con radioisótopos (isótopo que emite radiación), pueden detectar y destruir tumores. Es la tecnología detrás de Berking Theranostics, fundada por el científico chileno Alejandro Rojas, que acaba de cerrar el primer tramo de una ronda por 1,3 millones de euros (US$ 1,5 millones aproximadamente) con socios estratégicos del ecosistema de medicina europeo.
El camino hasta ahí fue largo. Rojas estudió ingeniería en biotecnología molecular en la Universidad de Chile y en 2006 se ganó una beca para un doctorado en Alemania y luego pasó seis años de postdoctorado en Escocia.
“Pero ahí nació el bichito de volver a Chile. Quería montar mi laboratorio, ser profesor, contribuir porque lo mío fue siempre muy académico”, contó.
Aún en Escocia, logró ser aceptado como profesor en la Universidad Austral. “Y un amigo nepalés me dijo: ‘¿Por qué no vas y haces los anticuerpos de alpaca allá?’, y partí con esa misión”.
Se refería a los anticuerpos de camélidos, descubiertos por científicos belgas en 1989, cuyo desarrollo derivó en una empresa vendida por 3.900 millones de euros en 2018.
Rojas volvió a Chile en 2016. Se ganó un proyecto del Fondo de Innovación para la Competitividad de la Región de Los Ríos por $ 67 millones, cercó un campo de tres hectáreas de la universidad, compró siete alpacas y empezó a trabajar. Entre fondos nacionales e internacionales, se adjudicó cerca de 5 millones de euros y, desde entonces, ha desarrollado cerca de 15 antivirales, por ejemplo, contra el virus Hanta, el ébola, el dengue y la encefalitis japonesa.
En paralelo, su esposa Anne Berking -que conoció en pregrado y la siguió a Alemania-, fundó Berking Biotechnology, que sería el puntapié para el desarrollo comercial de anticuerpos, y que luego se transformó en el primer spin off de la Universidad Austral.

Anne Berking, Vasko Kramer y Alejandro Rojas, fundadores de Berking.
Pandemia y Chile
El momento más visible llegó con la pandemia. En mayo de 2020, apenas semanas después de que el coronavirus llegara a Chile, Rojas dijo que “teníamos patentado el mejor anticuerpo del mundo desarrollado con alpaca chilena contra el coronavirus”.
La noticia captó la atención de la prensa internacional, como la BBC, que viajó a Valdivia a cubrir la historia. Pero el apoyo para desarrollarlo comercialmente desde Chile nunca llegó. El Congreso votó un proyecto de resolución para que el gobierno respaldara el desarrollo, sin éxito. Mientras tanto, competidores llegaron al mercado con ventas de miles de millones de dólares.
Esa experiencia fue “la gota que rebalsó el vaso”, dijo Rojas. Frustrado, reparó en que, si quería llevar un producto farmacéutico al mercado, tenía que salir de la universidad y de Chile.
Así, a principios de 2023, se instaló en Hamburgo, donde creó dos empresas: Berking Theranostics, enfocada en oncología, y AquaNab Solutions, orientada a anticuerpos para la acuicultura.
Alpacas y radioisótopos
El concepto central de Berking se resume en su nombre: “theranostics”, la unión de terapia y diagnóstico en una misma molécula. Rojas explicó que los anticuerpos de alpaca son mucho más pequeños que los humanos, lo que les permite viajar por el cuerpo y adherirse a los tumores. Si se les carga con una dosis baja de radioisótopo galio-68, generan una imagen que permite detectar el cáncer. Si se les carga con el isótopo lutecio-177, lo irradian y destruyen. A diferencia de la quimioterapia, este tratamiento es dirigido y apunta al tumor sin dañar el tejido sano.
Lo más avanzado que tienen son dos familias de anticuerpos para combatir hasta 20 tipos de tumores. El foco inicial está en el cáncer colorrectal y de páncreas. Además, tienen un candidato contra cáncer de mama y líneas en fibrosis pulmonar.
La compañía opera desde un hub biotecnológico del proyecto Science City de Hamburgo, inaugurado en noviembre de 2024, con arriendo subsidiado y laboratorios equipados por la ciudad. En Chile mantiene las 25 alpacas en Valdivia, dos veterinarios y la licencia exclusiva de más de cinco patentes de la Universidad Austral.
I+D y ensayos preclínicos
El capital lo recaudó de tres socios estratégicos: dos inversionistas belgas con experiencia en imagen diagnóstica de cáncer de próstata -que se sumaron como cofundadores-, un inversionista ligado al negocio de radioisótopos y una empresa productora de generadores de galio.
Rojas dijo que los recursos los destinará a financiar a su equipo, al descubrimiento de anticuerpos y los primeros ensayos preclínicos, que partirán en julio en Uruguay y en agosto en Grecia.
La startup aún no genera ingresos y su modelo apunta a construir valor avanzando en propiedad intelectual y ensayos clínicos. La meta es llegar a la Fase 2 con al menos tres o cuatro candidatos en distintas indicaciones y, en cinco a seis años, acumular datos suficientes para atraer a una gran farmacéutica.
Rojas dijo que la referencia que manejan es Pluvicto, la terapia de Novartis contra cáncer de próstata basada en lutecio-177, que vende 1.300 millones de euros al año en una sola indicación.