Nicolás Contreras Avello, ingeniero civil industrial de la UC y MBA de Kellogg, asumió en diciembre la gerencia general de Unifood. Su arribo no es para expandir la marca ni abrir locales: llega, en cambio, con el mandato de resolver de forma definitiva los problemas de deuda que tiene el holding con sus acreedores.
Contreras empezó en KPMG y luego pasó por la banca de inversión de Itaú. Tras su paso por la universidad en Estados Unidos, saltó a la consultoría estratégica en Bain & Company, donde tuvo incursiones en las industrias de los seguros, minera y telecomunicaciones.
Luego, el ingeniero chileno ejerció como CEO de Just Burger, donde escaló una operación deficitaria de cuatro locales a una cadena rentable de 12 sucursales que terminó vendiendo a un fondo de capital privado en 2024. Tras ese hito, en septiembre de 2024 arribó a la firma de private equity costarricense Mesoamerica, justamente los dueños del holding Unifood, grupo que opera más de 250 puntos de venta y emplea más de 2.200 personas.
El holding adeuda montos millonarios, arrastra acusaciones de incumplimientos en sus acuerdos de reorganización judicial y enfrenta un quiebre con Nestlé por el uso de la marca Savory.
En sus primeros 30 días, Contreras ya amplió el plan de desinversión: a la venta de las heladerías Savory sumó las cadenas Pollo Stop y Pedro, Juan y Diego. Conocedores del proceso interno aseguran que su misión es resolver la crisis de deuda de forma definitiva, priorizando una enajenación ordenada que devuelva el mayor valor posible a los acreedores.
Aunque la decisión de desprenderse de casi todos los activos fue difícil, el ejecutivo cuenta con el respaldo total de los accionistas para intentar reconstruir el grupo desde sus cimientos a partir de 2026.