Nuevas advertencias respecto de la precariedad de las finanzas públicas levantó este lunes el Consejo Fiscal Autónomo (CFA). En su informe semestral, el organismo presidido por la economista Paula Benavides recogió la situación presupuestaria informada por el Ejecutivo el 25 de mayo, a través del Informe de Finanzas Públicas (IFP).
En el documento, el CFA recalcó que los resultados fiscales recientes dan cuenta de un “deterioro persistente” del balance estructural (BE), agregando que es necesario avanzar en medidas correctivas adicionales, en línea con lo anunciado por el Ejecutivo para cumplir con la meta de balance estructural este año.
En cuanto a las proyecciones de ingresos fiscales, el CFA indicó que, si bien en el IFP se corrigen hacia escenarios más conservadores, aún “persisten algunos riesgos”.
En cuanto a la deuda bruta, el CFA advirtió que tanto los cálculos de la Dipres como las suyas indican que, de no adoptarse medidas adicionales, esta superaría el nivel prudente del 45% del PIB dentro del período 2027-2030.
48% del PIB alcanzaría la deuda en 2033.
La Dipres estima una deuda bruta que mantendría una trayectoria ascendente que sobrepasa el nivel prudente en 2028 (45,4% del PIB) y alcanza un 46,5% del PIB en 2030.
Y en las cuentas del CFA, en el escenario base la trayectoria central de la deuda sería creciente, superando el nivel prudente y alcanzando un máximo de 48% del PIB en 2033.
El veredicto
Hacia el final del documento, el informe abordó la “inconsistencia” que denunció el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, en el IFP, cuando denunció que habría US$ 10.600 millones de deterioro en el balance fiscal entre el tercer trimestre del 2025 y el cuarto trimestre de ese año que no se reflejan en una mayor deuda para el lapso 2026 a 2030.
US$10.600 millones es la deuda no registrada para 2026 a 2030, según Quiroz.
El CFA es categórico: “El análisis efectuado no identifica una inconsistencia aritmética en las proyecciones publicadas en el IFP del cuarto trimestre de 2025: los cuadros de fuentes y usos de financiamiento de los IFP son internamente consistentes y la diferencia entre el mayor déficit acumulado y la mayor variación de deuda bruta se explica por partidas identificables”.
El informe profundizó señalando que las validaciones realizadas muestran que la trayectoria fiscal utilizada reproduce “exactamente” el escenario del IFP del cierre del año pasado, que el deterioro fiscal se transmite “efectivamente” a las necesidades de financiamiento, que la acumulación de deuda respeta las identidades financieras relevantes y que los resultados obtenidos “no dependen de supuestos macroeconómicos alternativos ni de una única especificación metodológica”.
“Más que una falta de cuadratura, lo observado en el IFP del cuarto trimestre de 2025 corresponde a una proyección que habría incorporado supuestos de ajuste o gestión financiera no explicitados, y que en la práctica correspondería a una siguiente administración aplicar”, cerró el CFA.