Un cambio radical -y positivo- registraron las expectativas empresariales para 2026: el 85% de los ejecutivos consultados anticipa alzas en las ventas de las compañías que lideran y un 79% en las utilidades, en tanto que riesgos como inseguridad o los vaivenes geopolíticos anotan bajas respecto de las mediciones previas.
De hecho, hay que retroceder una década para encontrar tan alto optimismo. En términos de ventas, había una similar percepción en diciembre de 2017 y en ganancias, las previsiones de cara a este año son las mayores desde 2016.
Estas son algunas de las conclusiones de la Encuesta de Expectativas Económicas de EY y Diario Financiero realizada semestralmente y que busca entregar una visión actualizada de la percepción de las empresas y los resultados corporativos esperados para el ejercicio, así como conocer la opinión de los participantes sobre temas coyunturales que los afecten.
El gran optimismo que revela el sondeo se relaciona al momento en que fue hecho. La consulta se llevó a cabo entre el 16 y el 24 de diciembre de 2025, a pocos días de que José Antonio Kast se convirtiera en ganador de la segunda vuelta presidencial con el 58,16% de los sufragios.
De hecho, en la medición previa el ambiente político era el principal riesgo para las empresas y un quinto de los ejecutivos y directivos consultados declaraba inquietud por este factor. Hoy, en cambio, la política interna se vislumbra como una oportunidad para las compañías.
La encuesta de EY y Diario Financiero contó con 313 respuestas de CEO, CFO, directores y otros altos ejecutivos de empresas de todos los sectores productivos.
Se prevén más ganancias
Ocho de cada diez consultados consideran que sus utilidades aumentarán en 2026, la mayor cifra de las últimas seis mediciones. Un 30% espera que las ganancias se incrementen entre 5% y 10% y otro 38% estima que subirán más de 10%. Y entre las razones que secundan esta previsión optimista están principalmente las mejores expectativas económicas (42%), la mayor demanda del mercado (38%) y una mejora en la productividad y eficiencia (31%).
Las empresas que prevén incrementos en las ventas llegan a 85%, 22 puntos porcentuales sobre la última medición y la mejor cifra de las últimas seis ediciones. En el mismo tono positivo, el 49% piensa invertir este año más que en 2025, también el nivel más alto de los últimos sondeos. Además, la mayor parte de los desembolsos (52%) se dirigirá al crecimiento de la compañía, un nivel sustantivamente más elevado que las últimas consultas.
Estas perspectivas auspiciosas también se trasladan al terreno laboral. El 32% de las compañías espera subir su dotación y un 80% piensa además aumentar las remuneraciones de su plantilla, en línea o sobre la inflación. En esta línea, la intención de reducir personal revierte la tendencia observada seis meses atrás y ahora solo el 14% de las firmas piensa achicar su dotación, es decir, menos de la mitad del porcentaje registrado en la medición de junio de 2025.
Preocupaciones
Aún en este contexto de desatado optimismo, emergen grandes inquietudes en las compañías. Las principales son el temor de protestas sociales (11%) así como los riesgos propios del negocio en que se desenvuelven (11%) y la incertidumbre regulatoria (10%).
La seguridad pública, que por varios años fue la principal preocupación del mundo de los negocios, pasó a estar en los últimos lugares y solo inquieta al 4% de los consultados, en el mismo nivel que la ciberseguridad y el acceso a créditos y riesgos financieros.
Cabe señalar que al preguntar sobre el impacto de la seguridad pública en las empresas, en las mediciones anteriores más del 70% afirmaba que este factor afectaba negativamente a las compañías e incluso, en diciembre de 2024, el 83% declaró que el efecto era negativo o muy negativo. Pues bien, en la última encuesta solamente el 18% de las compañías opina esto.
Algo similar ocurre con el escenario económico global, fuente de preocupación en las empresas en los últimos años. De hecho, en diciembre de 2023 el 76% de las compañías estimaba que este factor impactaba negativamente en sus negocios. Hoy la mitad de las firmas estima que tendrá un efecto positivo, una opinión que hace tan solo seis meses era secundada por solo el 17% de los encuestados.
Incluso factores de índole estrictamente económica parecen haberse despejado como fuente de preocupación empresarial. Así, la inflación -que era percibida como un elemento de desasosiego en el 64% de las empresas a mediados de 2024 y que en junio de 2025 inquietaba al 54% de las compañías- hoy es fuente de inquietud solo para el 15% de los consultados.
El mismo fenómeno ocurre con el tipo de cambio y las condiciones de crédito. En el caso de la evolución de las divisas, hace tan solo seis meses era un factor que impactaba negativa o muy negativamente al 35% de las firmas y hoy solo al 13%. En el caso de las condiciones de crédito, su impacto era adverso para el 45% en la medición de junio de 2025 y hoy es percibido como lesivo para el 12%.
Giro político
El cambio de signo político del Gobierno electo es parte de lo que explica la ola de alborozo que recoge el sondeo. Así, el 59% considera que el escenario y el ambiente político local tendrá un impacto favorable en su empresa, lo que marca un cambio importante en la tendencia, que hasta ahora se vislumbraba en este ámbito como desfavorable.
Así, el socio líder de EY Parthenon Chile, Fernando Parga, hace ver que, además, el 85% percibe que el nuevo Gobierno electo es positivo para su empresa.
En esta misma línea, los puntos del programa económico de la nueva administración muestran apoyo mayoritario en los encuestados. Así, la reducción de burocracia es ponderada en un 89% como positiva, en tanto que la flexibilidad laboral es vista en un 77% como auspiciosa y la reforma tributaria anota un 66% de valoración positiva, lo mismo que la austeridad fiscal, que es considerada por el 67% como algo promisorio, detalla el ejecutivo.