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“El mensaje de los movimientos es que terminó la coexistencia pacífica con la desigualdad”
Experto llamó a no ignorar las demandas sociales y reconoció que el populismo puede generar problemas importantes.
Por: Equipo DF
Publicado: Viernes 25 de noviembre de 2011 a las 05:00 hrs.
“Chile tiene mucho que celebrar y poco que quejarse. Se parece más a un tigre asiático que a un país latinoamericano. Pero, ¿cómo es posible que un país que es modelo de éxito a nivel mundial en muchos ámbitos, esté pasando por una situación de protestas que tanto han llamado la atención?” se preguntó el reconocido economista y analista internacional, Moisés Naim, en la apertura de Enade 2011.
El venezolano diseccionó los movimientos sociales de los llamados “indignados” que atraviesan todo el mundo, explicando que no es un conflicto de pobreza, sino de clases medias que perciben una disonancia frente el éxito económico. “Un tema común en muchos países es la injusticia social y la desigualdad”.
El economista explicó que todo se relaciona con una visión doble de la desigualdad. “Históricamente existe una desigualdad buena, la que premia el mérito, remunera y reconoce el talento, la producción y la generación de empleos. Genera beneficios para la sociedad”. En cambio, contó Naim, una desigualdad mala es la que es producto de las dinastías y beneficia a los que no hicieron nada.
“Un mensaje central que envían estos movimientos, por muchos canales, es que el mundo terminó este año la coexistencia pacífica con la desigualdad. Eso puede generar problemas importantes, en términos de acabar con la desigualdad que reconocemos como válida para quienes hacen aportes a la sociedad”.
En este escenario, el experto mencionó dos formas de enfrentar la desigualdad y llamó a no ignorar el problema. Una es posponerla y ponerla al servicio del crecimiento económico, “porque antes que distribuir hay que tener”. En tanto, otra opción sería “un populismo nefasto; hacerlo en nombre de los pobres”. Naim recordó que casi todas las grandes tragedias de América Latina, en términos de políticas públicas, comenzaron con ese discurso.
Tres tipos de indignados
El economista venezolano diferenció tres tipos de “indignados”: 1) Los que quieren cambiar el sistema, porque no quieren perder lo que tienen, como las clases medias en Europa; 2) Los que no quieren cambiar el sistema, porque éste los ha beneficiado. Quieren que el sistema mejore y sea más justo, como las clases medias en Chile; y 3) Los que exigen libertad y protestan contra ametralladoras, pidiendo cambiar todo el régimen, como en África.