Nieto de un famoso abogado penalista y sobrino nieto de un senador, Ricardo Urenda siguió desde joven los pasos de su familia y se recibió de abogado. Y al igual que los patriarcas del clan originario de Viña del Mar, tiene también una veta política, que desarrolló en el primer gobierno de Sebastián Piñera, luego como candidato a alcalde, y desde hace un año, como actual concejal en Concón.
Pero más allá del derecho y la política, Urenda tenía desde hacía tiempo el sueño de emprender. Y en 2016 se decidió a dar el salto comprando Villanelo, una diminuta panadería ubicada en el centro de Viña del Mar. Hoy recuerda como una anécdota que le faltaban $ 6 millones para cubrir el pago y aprovechando que el hijo del dueño recientemente había cumplido 18 años y le estaba pidiendo a su papá un auto, le entregó, ahí mismo, las llaves del suyo para completar la diferencia. “Cerramos, y me quedé a pata”, se ríe.

Pero esa experiencia fue suficiente para confirmarle que el negocio era lo que él esperaba y dos años después consiguió un crédito para comprar Paula, una panadería y pastelería sencilla, pero muy tradicional, con cerca de 40 años de historia en la ciudad. “A veces nos confunden con Café Paula, la cafetería que existía antiguamente en el centro de Santiago, pero para la gente que es de acá de Viña, ellos conocen nuestra pastelería de toda la vida”.
Plan de crecimiento
Sin un gran socio capitalista que inyectara recursos, apostó por el modelo de franquicias para crecer. Así se expandió a Quillota, Limache, Concón y Villa Alemana. Hoy tiene una cadena de 16 locales que atiende a cerca de 100 mil clientes al mes, vende 6 mil kilos de alimentos (considerando pan, pasteles y tortas) y se ha convertido en una marca regional.
Recientemente, sin embargo, se expandió a la Región Metropolitana, donde tiene planes para seguir consolidándose. De hecho, próximamente abrirá cuatro nuevas ubicaciones en la capital, tres en Mall Plaza Alameda, Mall Plaza Tobalaba y Mall Plaza Norte, y una en Apoquindo, frente al Mall Urbano Tobalaba (MUT). A eso se suma otra en la Región de O’Higgins, en el Outlet Mall de Rancagua.
Urenda ya tiene además otros cinco locales proyectados para Valparaíso y su meta a corto y mediano plazo es mantener un ritmo continuo y estable de crecimiento, con cerca de cinco a seis locales por año. Aunque por el momento no planean extenderse hacia nuevas regiones. “No queremos crecer de manera desordenada, que por ambición no podamos llegar bien a nuestros clientes. Nos interesa mucho no perder la identidad de algo regional y artesanal”.

Franquicias y marca
De sus 16 locales actuales, cuatro están en Santiago y 12 en Valparaíso, mientras que seis son propios y 10 corresponden a franquicias. En 2024, Claudia Gaete, una de sus franquiciadas más entusiastas, que tenía en ese entonces tres locales, se sumó como socia, y ahora mantiene una participación de 50% en la marca, mientras que Urenda sigue siendo dueño de la totalidad de la cadena productiva, que incluye dos centros de elaboración en Viña del Mar y desde los cuales se abastece a todos los locales. “Nosotros, por un lado, les vendemos los productos para asegurarnos que sean hechos con las mismas recetas y calidad, y por otro, generamos el desarrollo de la marca”, a través de las franquicias, explica Urenda.
Toda esta estructura, detalla el empresario, sostiene una red que da empleo directo a 90 trabajadores.