Este martes, Metro de Santiago sorprendió al anunciar que resolvió poner término anticipado al contrato con “TBM y Túnel SpA”, empresa que estaba a cargo de las obras civiles del tramo 1 de la futura Línea 7-que conectará Renca con Vitacura-, tras constatar “incumplimientos graves y reiterados” en las obligaciones contractuales, particularmente por una falla que tenía detenida la máquina tuneladora.
Detrás de TBM y Túnel SpA hay una gigante del mundo de la infraestructura. La firma es una filial de China Railway Construction Corporation (CRCC), grupo controlado por el Estado chino que se alza como una de las 40 constructoras más grandes del mundo.
Tiene su sede en Haidian, Beijing, y cuenta con presencia en más de 50 países repartidos por Asia-Pacífico, Eurasia, Oriente Medio, África y América. En su sitio oficial, señala que su área internacional se ha enfocado en mercados clave como Argelia, Arabia Saudí, Catar, Hong Kong, el Caribe y, justamente, Chile.
Asimismo, las líneas de metros y trenes han estado dentro de sus especializaciones. Entre sus proyectos destacados resalta la sede principal del Mundial de Qatar, el Estadio Lusail; el Metro de la Meca; la Autopista Bejaia-Argelia; el Hospital General de Arima, en Trinidad y Tobago; y, en Chile, el segmento Talca-Chillán de la Ruta 5.
Actualmente, en territorio nacional están ejecutando varios proyectos en el sector salud: los hospitales Coquimbo e Illapel; los recintos médicos que componen la Red O’Higgins, en esa región; y el Instituto de Neurocirugía, en Providencia.
Las versiones del conflicto
Aún no se conocen los detalles de cómo se llegó a poner fin al contrato, pero fuentes vinculadas a ambas partes coinciden en que el meollo del asunto recae en la máquina tuneladora, conocida como TBM.
A grandes rasgos, la TBM estaba a cargo del tramo 1 de la línea, que es el 30% del trazado total (8 km.), mientras el resto de la línea se construiría mediante el método convencional (NATM), a cargo de otros tres contratistas.
La versión de Metro es que la tecnología utilizada por la china no sirvió para ser aplicada en suelo chileno, por condiciones del terreno local. No obstante, al interior de la china retrucan que las especificaciones para construir la máquina fueron dadas por la propia estatal y que fue una innovación que no dio resultado. Así, el foco de la discusión estaría en si CRCC siguió o no las indicaciones de Metro al pie de la letra.
Con todo, Metro ya aplicó las multas contractuales correspondientes, hizo efectivas las boletas de garantía y afirmó que ejercería los derechos de cobro y retención del contrato.
"El término de contrato es una figura contractual de sanción que se considera justamente para casos como éste, donde se ha verificado incumplimientos graves y reiterados a las condiciones establecidas en el contrato. Nuestro deber es resguardar el interés público y asegurar la continuidad de un proyecto estratégico para la ciudad", dijo en un comunicado la gerenta de la División de Proyectos de la estatal, Ximena Schultz.
Por ahora, las obras pendientes se adjudicaron a OSSA y Ferrovial y aún queda pendiente saber cómo el suceso impactará en los plazos de construcción de la Línea 7.