Accidentado ha sido el arbitraje entre Codelco y el Consorcio Belaz Movitec (CBM) en el Centro de Arbitraje y Mediación (CAM), de la Cámara de Comercio de Santiago.
El proceso partió en abril de 2023 y ya han pasado tres mediadores: Francisco Aninat fue el primero y renunció luego de casi dos años a cargo, acusando presiones indebidas de una de las partes.
Pedro Hernán Águila fue el segundo árbitro y apenas estuvo algunas semanas, ya que se tuvo que recusar por sus lazos con el grupo chileno-bielorruso.
Desde diciembre de 2025 está a cargo María Teresa Muñoz Ortúzar y las partes esperan que no se produzcan más renuncias. Con todos estos percances, los involucrados asumen que la causa se demorará, pero confían en el actuar diligente de la nueva árbitro y que ésta falle hacia mediados de 2026.
Este proceso corre de manera paralela a la llamada trama bielorrusa que tiene a la exministra de la Corte Suprema, Ángela Vivanco, en prisión preventiva acusada de cohecho, en una telaraña judicial donde también están privados de libertad los abogados Eduardo Lagos, Mario Vargas y Gonzalo Migueles, este último pareja de Vivanco.
Según conocedores, el arbitraje siempre fue la parte más importante para las empresas involucradas y el paso por la justicia ordinaria era un “mero trámite”. Nadie pensaba que ese proceso iba a derivar en una de las crisis más profundas del Poder Judicial en su historia.
En el caso de Codelco, las fichas de la estatal están puestas en recibir unos $70 mil millones de parte de CBM -más de US$ 70 millones- por concepto de los perjuicios que les trajo el término anticipado del contrato por movimiento de tierras (en jerga minera: prestripping) en el proyecto Rajo Inca de El Salvador.
La estatal dijo que rescindió el acuerdo a inicios de 2023 por el atraso en los trabajos y falencias en la seguridad que le costaron la vida al trabajador Rubén Trigo a mediados de 2022.
En medio de esta historia, el consorcio chileno-bielorruso entró en liquidación, pero los socios -Movitec y Belaz- siguen con sus actividades. De hecho, la compañía bielorrusa opera a través de la sociedad Caex Latin America.