Coca-Cola ofreció una perspectiva de ventas para todo el año 2026 más conservadora de lo esperado, mientras trabaja para impulsar sus ventas en el extranjero.
La compañía, con sede en Atlanta, prevé un crecimiento orgánico de las ventas de 4% a 5%. Los analistas esperaban un promedio del 5,01%.
El pronóstico subraya los desafíos que enfrentará el CEO entrante, Henrique Braun, mientras la compañía busca conquistar a los consumidores con un portafolio cada vez más amplio de bebidas, incluyendo gaseosas sin azúcar, bebidas deportivas y agua, en un contexto en que los consumidores se alejan de las bebidas tradicionales con calorías y se inclinan por alternativas más saludables.
El CEO saliente, James Quincey, dijo que la empresa entregó una guía que “creemos que es realista y prudente” y que refleja esfuerzos para aumentar el volumen de ventas en India, China y algunos países de Europa. Coca-Cola también enfrenta un viento en contra en México, que está elevando un impuesto ya existente a las bebidas azucaradas. La compañía afirmó que espera que el Mundial impulse sus ventas en México.
La guía “refleja la suma de muchas partes alrededor del mundo”, dijo el director financiero John Murphy en la llamada. “Tenemos impulso en algunos mercados y hemos tenido desafíos en otros”.
Caen las acciones
Las acciones de Coca-Cola bajaron hasta 2,3% este martes. El papel acumulaba un alza de casi 12% en el año hasta el cierre del lunes, frente a un avance de cerca de 2% del índice S&P 500.
La compañía reportó una fortaleza sostenida de Coca-Cola Zero Sugar, que -según dijo- creció 14% durante 2025. Diet Coke subió 2% en el cuarto trimestre y se mantuvo plana en el año. Las bebidas sin azúcar han sido un punto a favor para las embotelladoras, mientras cae la demanda por gaseosas con azúcar.
Quincey dejará el cargo a fines de marzo y será reemplazado por Braun, actual director de operaciones (COO). Con casi tres décadas en Coca-Cola, Braun es visto como un ejecutivo con amplio conocimiento del complejo sistema de embotellado y distribución de la empresa.
“Nuestro sistema necesita enfocarse en ser un poco mejor y más preciso en todas partes”, dijo Braun en una llamada con analistas el martes. “Habrá un equilibrio entre continuar lo que está funcionando y evolucionar donde podamos para ser más efectivos y eficientes”.
Aun así, Coca-Cola enfrenta nuevos programas estatales que impiden que algunas personas que reciben ayuda alimentaria compren bebidas gaseosas con esos beneficios, además de mensajes enfáticos desde la administración de Trump respecto de que la soda es poco saludable.
Impacto “manejable”
Quincey dijo que el impacto de las restricciones estatales era “manejable” y pequeño en el contexto del negocio global. La empresa indicó que espera que los beneficiarios usen la ayuda para comprar alimentos permitidos y su propio dinero para adquirir otros productos, incluida la soda.
“Claramente, creemos que los consumidores deberían poder elegir, pero la regulación es la regulación”, dijo.
Para el cuarto trimestre, Coca-Cola reportó una ganancia ajustada por acción de 58 centavos, levemente por encima del promedio estimado por los analistas.
El volumen de ventas en Norteamérica aumentó 1% en el cuarto trimestre, impulsado por el crecimiento en agua, bebidas deportivas, café, té y las gaseosas de la marca Coca-Cola.
La empresa también informó que tuvo que registrar un cargo por deterioro de US$ 960 millones relacionado con la bebida deportiva BodyArmor, que compró por US$ 5.600 millones en 2021 para desafiar a Gatorade.