La quinta huelga en Francia contra el retraso de la edad de
jubilación que planea Nicolás Sarkozy mantuvo hoy un alto nivel de
movilización, según los sindicatos, que aseguraron que el malestar de los
trabajadores conserva su vigor ante un Ejecutivo que considera que la protesta
pierde fuerza.
Los sindicatos aseguraron que se movilizó a casi tres
millones de franceses en las más de 220 concentraciones convocadas en todo el
país, un "éxito" que demuestra, según ellos, la determinación para
tumbar una reforma que el Ejecutivo está sacando adelante apoyado en su cómoda
mayoría parlamentaria.
En los últimos días los líderes sindicales habían enfriado
las expectativas sobre la participación en la huelga, temerosos de que la
fatiga de los trabajadores y la percepción de que la reforma es irreversible
pesara sobre su capacidad de movilización. Pero las cifras les hicieron
recuperar la euforia y elevar el tono amenazante contra el Ejecutivo: si no hay
rectificación, la presión de la calle proseguirá.
El Gobierno no lo ve de la misma forma y ofreció cifras
mucho más modestas, menos de un millón de manifestantes, algo menos que el
pasado día 7, cuando reconocieron que la movilización de la calle fue la mayor
en ocho años, con 1,12 millones de personas.
Desde el Elíseo se señaló que la protesta registró una
"bajada sensible" que el palacio presidencial explicó por la
creciente "adhesión" a una reforma que consideran necesaria para
garantizar la supervivencia del sistema.
El proyecto del Ejecutivo ya superó el primer trámite, el de
la aprobación por los diputados, que tuvo lugar el pasado día 15. Los senadores
comenzarán a revisarlo el próximo día 5, un trámite donde los sindicatos
consideran que debe producirse la rectificación.
Mañana se reunirán los líderes sindicales para determinar la
continuidad de su movimiento, aunque de las declaraciones de los últimos días
se desprende que no hay unanimidad entre ellos.