Pese a la guerra de EEUU e Israel contra Irán, el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, aseguró que la potencia asiática está "optimista y abierta" ante la visita que el Presidente estadounidense Donald Trump realizará a fines de marzo.
Aunque aseguró durante este domingo que el conflicto "no debería haber ocurrido", también destacó la necesidad de dialogar con Estados Unidos. Esto principalmente porque la visita del mandatario norteamericano -la primera en casi una década- llegará en un momento crítico para Beijing y Washington, que buscan reparar las relaciones comerciales y gestionar las consecuencias de las intervenciones militares estadounidenses en todo el mundo.
La agenda de los "intercambios de alto nivel" entre los dos líderes "ya está sobre la mesa", dijo Wang en una conferencia de prensa celebrada en el marco de la Asamblea Popular Nacional. “La falta de diálogo entre las dos naciones solo conducirá a malentendidos y errores de juicio, que escalarán hacia la confrontación y dañarán al mundo”, agregó.
La guerra en Medio Oriente plantea desafíos tanto geopolíticos como económicos a China, el mayor importador de petróleo crudo del mundo, que desde hace tiempo ha buscado protegerse de los shocks en el suministro de energía. Y es que el país asiático depende de Irán para 13% de sus importaciones de crudo. Por ello, dadas las hostilidades, la mayor proporción de sus importaciones de petróleo y gas que pasan por el estrecho de Ormuz están en riesgo.
En esa línea, Wang señaló que “los asuntos de Medio Oriente deben ser determinados por los países de la región de forma independiente” y que “buscar un cambio de régimen no encontrará apoyo popular”.