La Bolsa de Santiago empezó con el pie derecho la sesión de este martes, mientras afuera los futuros de Wall Street apuntaban hacia una recuperación de las acciones estadounidenses.
El S&P IPSA chileno subía 0,5% hasta los 10.982,66 puntos en los primeros negocios, a medida que se prolonga un cierto afán de comprar las recientes caídas que han tenido las acciones chilenas. Comenzó el viernes, y se repitió este lunes con mayor fuerza en la subasta de cierre.
"Los fundamentales de las compañías siguen intactos, y a pesar de que las valoraciones son más altas tras el rally de 2025, continúan siendo atractivos desde una perspectiva histórica. Actualmente el IPSA transa cerca de 13,8 veces su utilidad proyectada a 12 meses, un descuento cercano al 15% respecto al múltiplo promedio previo a 2019", comentó el analista de inversiones de Vantrust Capital, Fernando Santibáñez.
Consecuencias de la IA
Los futuros del Nasdaq 100 repuntaban 0,5%, los del Dow Jones subían 0,3% y los del S&P 500 ganaban 0,2%. Las bolsas europeas no tenían cambios relevantes. En Asia, el CSI 300 de China continental volvió de su receso del Año Nuevo Lunar con un alza de 1%, y el Hang Seng hongkonés -que ya había vuelto a operar unos días antes- se replegó 1,8%. El japonés Nikkei, por su parte, subió 0,9%.
Wall Street tuvo una mala sesión este lunes, ya que a la confusión arancelaria, por el fallo sobre las políticas de Donald Trump y la respuesta del mandatario, se sumó la ansiedad por el potencial disruptivo que podría tener la Inteligencia Artificial (IA).
"El sector tecnológico, y en particular las empresas de software, han sufrido un duro golpe en las últimas semanas, ya que los participantes del mercado parecen estar cada vez más preocupados por que los rápidos avances en el ámbito de la IA erosionen la ventaja competitiva que estas empresas han tenido durante mucho tiempo", repasó el estratega sénior de Pepperstone, Michael Brown.
"Sin embargo, la naturaleza indiscriminada de la presión vendedora observada no tiene mucho sentido. Si el argumento es que las empresas de software serán víctimas de los avances en IA, lo que llevará a las empresas a internalizar funciones, eso debería ser, en igualdad de condiciones, una bendición para los hiperescaladores, que verán cómo aumenta la demanda de sus centros de datos, y para los fabricantes de chips, que también se beneficiarán de dicha demanda", razonó.