La familia Schapira, representada por Daniel Schapira y su hijo Eduardo, encontró comprador para la participación en Azul Azul, la concesionaria del club de fútbol Universidad de Chile, luego de 12 años en la matriz del equipo. El clan anunció su salida de la propiedad a finales de diciembre, tras una serie de tensiones internas.
A través de un boletín a la Bolsa de Santiago enviado durante la tarde del lunes, la sociedad informó que Romántico Viajero SpA adquirió el 21,44% de las acciones que se encontraban en manos de los Schapira, por $ 6.706 millones.
La transacción se realizó mediante un remate en bolsa a un precio unitario de $ 700, mientras que LarrainVial intermedió por la parte vendedora y la corredora de Credicorp Capital por la compradora.
Romántico Viajero es una sociedad constituida en noviembre pasado por el director de Azul Azul, José Ramón Correa. Abogado de profesión y socio del estudio EC Abogados, es miembro de la mesa directiva de la concesionaria desde 2023.
El nuevo dueño del paquete accionario fue confirmado por la sociedad en un posterior hecho esencial enviado a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), además de revelar otras compras por parte de Correa.
“El director José Ramón Correa Díaz, a través de la sociedad Romántico Viajero SpA (...) controlada por él, adquirió 9.580.891 acciones serie B de Azul Azul S.A., en remate público realizado por la Bolsa de Comercio de Santiago; y 19.197 acciones serie B de Azul Azul S.A., por compras en bolsa”, informó la sociedad.
Tras las compras, “Romántico Viajero SpA es titular de un total de 9.600.088 acciones serie B de la sociedad”, añadió.
De esta manera, se convirtió en el segundo mayor accionista de la concesionaria, superado por el fondo de inversión privado (FIP) “Tactical Sport”, gestionado por Sartor y del cual Michael Clark es dueño en su totalidad.
Quienes conocen la interna de Azul Azul señalaron que Correa habría sido electo director con votos del bloque controlador, es decir, Clark y el FIP.
Quiebre y salida de los Schapira
La intención de vender sus acciones fue anunciada por los Schapira a finales de diciembre, a través de un comunicado a la prensa.
En el texto, el clan explicó que tomaron la decisión porque “la forma en que el club ha sido administrado en los últimos años, junto con decisiones que no compartimos y cuyos resultados han sido evidentes tanto en lo deportivo como en lo institucional, ha generado en nosotros una profunda desilusión”.
“A ello se suman los malos ratos, la frustración sostenida que esta situación nos ha hecho vivir, y las desgastantes controversias y litigios que hemos tenido que afrontar, circunstancias que nos han llevado a concluir que nuestra permanencia como accionistas ya no resulta coherente con nuestras convicciones ni expectativas iniciales”, añadieron.
En tanto, reconocieron que “esta decisión implica asumir pérdidas económicas relevantes, las que estamos dispuestos a aceptar con tal de cerrar una etapa que, lejos de la ilusión con la que comenzamos, se ha transformado en una experiencia ingrata”.
Desde el ingreso del FIP Tactical Sport y Michael Clark, los Schapira se transformaron en el bloque opositor del grupo controlador. Relación que sumó mayores asperezas tras el estallido del Caso Sartor, por el que Clark fue multado con un monto histórico y recibió la sanción de inhabilidad de cargos en empresas reguladas por cinco años, ambas aún apelables en la sede judicial.