En conversación con DF, el presidente del Depósito Central de Valores (DCV), espera que el debate público vuelva a poner el foco en el crecimiento y el progreso social.
“De 2014 a 2024 nos quedamos pegados con el discurso de la prioridad de la equidad y la igualdad y, por lo tanto, el resultado ha sido evidente. La tasa de crecimiento cayó, el nivel de inversión se puso más complejo. Pero este ángulo ahora cambió”, manifestó.
El también expresidente del consejo consultivo para el mercado de capitales del Ministerio de Hacienda destacó el clima político posterior a la elección de la semana pasada, subrayando el valor institucional que tuvo el proceso y los gestos republicanos que marcaron el inicio de la transición.
“El tono conciliador que ha ocurrido post elecciones no hace más que enaltecer el orgullo que creo, tenemos todos por este país”, afirma Tagle.
- ¿Cree que el resultado electoral abre un nuevo escenario para el mercado de capitales chileno?
- En el mercado de capitales siempre hemos tenido la preocupación de que es un tema que no despierta el interés político y público que debiera tener. Es una materia que no está nunca en los programas de los candidatos, de ninguno de los sectores.
Lo que sí es cierto, es que hay ciertas posturas políticas que son más proclives a trabajar el tema y es natural que sea la coalición de derecha. Entonces, lógicamente cuando un Gobierno ha salido elegido con un discurso de que quiere promover el crecimiento económico, mejoras en inversión, el mercado de capitales tiene un rol que cumplir para que eso ocurra y, por lo tanto, uno le puede asignar con algún optimismo alguna probabilidad de que ahora se incorpore dentro de las de las materias de política pública.
- ¿Cuál será la ruta de Gobierno que más peso tendrá en el desempeño de los activos financieros?
- De aquí para adelante el mercado tendrá que moverse de acuerdo con lo que esté pasando, a la efectividad de los cambios que vayan a producir mayor crecimiento y mayor inversión.
Hay propuestas de reforma tributaria que trae el Presidente electo que podrían ser favorables para los mercados si ocurriese algo como la exención del impuesto a la ganancia de capital o que se baje el impuesto global complementario.
Ahora hay que entrar a la cancha y jugar el partido y ver cómo se dan los resultados; ver la disposición a invertir de los chilenos e institucionales extranjeros que también operan en Chile.
“El tono conciliador que ha ocurrido post elecciones no hace más que enaltecer el orgullo que tenemos todos por este país”.
- ¿Los nombres que vayamos escuchando para el gabinete pueden tener peso en el mercado?
- Creo que no es relevante porque partiría del supuesto de que se hará el esfuerzo de poner a las personas más calificadas en la búsqueda de los equilibrios internos entre las distintas fuerzas políticas si van a participar un grupo o el otro. Creo que eso es más bien un tema del mundo político que del financiero.
Cuando Kast dice “ustedes se van a sorprender”, y lo repite varias veces, a mi parecer tiene que ver con que se construyó, especialmente desde la oposición, una imagen de él que no es real. Se ha dicho que es la continuidad de la dictadura, que es represor de los derechos sociales, que es anti equidad de género, y tengo la confianza de que no es, y por lo tanto, cuando aparezca el ser humano normal, al que genuinamente le interesa el país y su bienestar, eso puede ser una señal, una sorpresa para el mercado.
- En cuanto al ajuste fiscal de US$ 6.000 millones, ¿ve factible que lo logre?
-El Gobierno actual, en una presentación pública que hizo en Chile Day, señaló que realizó un rebalanceo del gasto por US$ 5 mil millones. Eso significa que dejó de destinar esos recursos a algunos programas para reasignarlos a otros. En la práctica, se dejó de gastar en una serie de iniciativas para reforzar otras.
Cuando se rebalancean US$ 5 mil millones, quiere decir que enfrentaste el problema de programas o áreas que tuviste que achicar para tomar esa plata y apoyar otras que querías hacer crecer.
El costo político de rebalancear es muy parecido al de ahorrar, porque los afectados siempre tienen sus fuerzas políticas. Creo que reducir el gasto fiscal es una tarea muy difícil, pero en ciertos momentos hay que hacerlo.
“Creo que reducir el gasto fiscal es una tarea muy difícil, pero en ciertos momentos hay que hacerlo”.
Arquitectura financiera
- Además de eliminar el impuesto a la ganancia de capital, ¿Qué otras medidas podrían impulsar al mercado?
- Chile tiene desde hace muchos años las bases para ser la estrella de América Latina en mercado de capitales -y las sigue teniendo-, pero es por la mala calidad de la evolución política y económica de los países de la región, más que por un avance propio. A pesar de todas las dificultades, sigue siendo el país con mayor orden y con un mercado de capitales robusto. Tenemos la posibilidad real de convertir a Chile en una plataforma que le ofrezca servicios a los países de la región.
Aparte de la eliminación del impuesto a la ganancia de capital, hay tres ámbitos que se podrían fortalecer. Primero, el ambiente de inversión, para que las empresas vuelvan a invertir, a crecer y a necesitar capital, ya sea vía aumentos de capital o aperturas a bolsa. Segundo, la infraestructura: todo el desarrollo de autopistas, sanitarias, aeropuertos y concesiones en Chile se financió a través del mercado de capitales, principalmente con bonos, y el plan futuro vuelve a necesitar una renta fija profunda. Y tercero, el financiamiento de largo plazo para el crédito hipotecario, que es clave para reactivar vivienda y que históricamente ha descansado en inversionistas institucionales.
No es casualidad que los países que han alcanzado mayor crecimiento económico y mayor ingreso per cápita tengan un sector financiero que representa una parte muy relevante de su Producto Interno Bruto (PIB). En Chile tenemos todas las piezas para hacer eso factible y nos faltan ajustes muy marginales de normativa para que esto ocurra.
- ¿Cuáles serían esos ajustes?
- Tenemos una industria de administración de inversiones bien sofisticada y de alto nivel en cuanto a la calidad de servicio y productos que se pueden ofrecer, sin embargo, está limitada solo a ciudadanos chilenos. Una cosa súper simple que ayudaría es permitir que ciudadanos de otros países de la región puedan abrir cuentas de inversión en bancos chilenos.
Tenemos dos ventajas muy potentes para tener fe en que eso podría funcionar: tenemos una institucionalidad que es confiable para los extranjeros y costos mucho más bajos de lo que este servicio cobra en los países desarrollados. Y, por lo tanto, lo que falta es la voluntad.
- ¿De dónde nace esta falta de voluntad?
- De la falta de credibilidad en que el mercado de capitales puede aportar al desarrollo y en convertirse en una industria que genere beneficios, y que no sea una reglamentación que solo está dirigida a beneficiar a los dueños de las empresas financieras que darían los servicios.