El primer semestre de la renta fija local terminó con dos etapas: un arranque a toda máquina y un cierre de mayor pausa.
“Hoy, el mercado está seco, no hay nadie haciendo nada”, adelantó a DF el socio de Link Capital, Gonzalo Covarrubias, en una semana en que los inversionistas quedaron absorbidos por la norma en consulta de la Superintendencia de Pensiones para los nuevos fondos generacionales.
“Estamos tratando de descifrar hacia dónde va a cargar la mano: si se va a tener que comprar más renta fija local, equity chileno, renta fija internacional o alternativos”, dijo.
Pero hasta este freno, el balance fue mejor de lo previsto. El primer semestre registró colocaciones de bonos corporativos que superaron lo emitido en igual periodo en 2025, tanto en número de operaciones como en monto colocado.
UF15,5 millones fue el bono de STM.
¿La razón? El refinanciamiento anticipado de pasivos que varias compañías activaron ante la incertidumbre de las elecciones presidenciales en la región.
Las tres mayores operaciones sumaron más de US$ 1.000 millones y apuntaron precisamente a renovar deuda en condiciones más favorables: Sociedad Transmisora Metropolitana (STM) por UF 15,5 millones, Autopista del Maipo con UF 12,6 millones y CMPC por UF 7 millones.
En cuanto a spreads, las colocaciones AA (más seguras), el diferencial promedio se comprimió desde 132 puntos base (pb) en el primer semestre de 2025 hasta 96 pb en 2026, en un período marcado por el conflicto en Medio Oriente.
La demanda, en tanto, se mantuvo concentrada en inversionistas institucionales como las AFP, fondos mutuos y compañías de seguros, con libros bien cubiertos en la mayoría de las operaciones.
Y aunque en el corto plazo hubo un apetito más marcado por papeles nominales, en Link Capital lo leyeron como una ventana táctica, donde la UF seguirá siendo la moneda natural del financiamiento largo en el mercado local.
Lo que viene
Con ese telón de fondo, Covarrubias proyectó un segundo semestre bastante más liviano en volumen de emisiones. “Creo que dos tercios de los bonos del año se colocaron en el primer semestre, y el segundo debería ser el tercio restante”.
El cambio, eso sí, sería también de naturaleza, ya que si se aprueba el proyecto de ley misceláneo en el Congreso se destrabarían las inversiones y las próximas emisiones ya no vendrían a refinanciar pasivos, sino que a financiar el crecimiento de las compañías.
Entre los candidatos a salir al mercado, Covarrubias apuntó a los proveedores de servicios a la minería exigidos de capacidad; el negocio de la celulosa, empujado por los grandes proyectos en Brasil; y a la banca, que ha crecido apoyando el negocio inmobiliario.