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BCI
Perspectivas Segundo Semestre
Samuel Moran, Portfolio Manager Bci Asset Management
El primer semestre de 2026 comenzó con un marcado optimismo en los mercados financieros, impulsado por el despliegue de políticas fiscales expansivas en Estados Unidos, Europa, China y Japón, junto con una inflación a la baja, lo que daba espacio a los bancos centrales para continuar relajando la política monetaria. No obstante, este panorama macroeconómico cambió drásticamente tras el estallido del conflicto geopolítico en Irán y el consecuente cierre del Estrecho de Ormuz, una vía crucial por la que transita un quinto del petróleo mundial. Como consecuencia de este shock energético, los mercados comenzaron a proyectar políticas monetarias más restrictivas ante el riesgo de mayores presiones inflacionarias, lo que empujó al alza las tasas de interés en la renta fija.
A pesar de este endurecimiento en las condiciones financieras, la renta variable ha mostrado resiliencia, respaldada por resultados corporativos del primer trimestre que sorprendieron al alza y por proyecciones positivas para los próximos años, aunque fuertemente condicionadas al desarrollo de infraestructura para la inteligencia artificial.
De cara al segundo semestre, nuestra visión sigue siendo constructiva respecto de la renta variable. Sin embargo, el complejo contexto internacional nos obliga a ser sumamente selectivos. El escenario actual ya no premia las apuestas genéricas, por el contrario, nos enfrentamos a un mercado altamente exigente, consciente de que la disrupción de la inteligencia artificial dejará ganadores y perdedores. A pesar de esto último, consideramos que el desarrollo de esta nueva tecnología seguirá siendo el motor fundamental del mercado, pero debe abordarse bajo un enfoque temporal diferenciado. En el corto y mediano plazo, se debe privilegiar a las compañías posicionadas para capturar el beneficio directo de la masiva inversión en infraestructura tecnológica. En el mediano y largo plazo, el foco se trasladará hacia aquellas empresas de sectores tradicionales que mejor capitalicen el uso de este nuevo recurso, integrándolo para generar ganancias estructurales de productividad, eficiencia operativa y ventajas competitivas sostenibles.
En cuanto a la renta fija, mantenemos una postura más cautelosa en cuanto a la duración, debido a las dificultades que enfrentan los gobiernos para cambiar la tendencia del gasto fiscal, que mantiene una creciente deuda pública. Sumado a lo anterior, la idea del nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, de reducir el tamaño del balance del ente emisor, también pone presión sobre las tasas de largo plazo
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