Con un marcado sentido de urgencia y un llamado directo al sector privado a "meterse la mano en el bolsillo", el Gobernador Regional del Biobío, Sergio Giacaman, encabezó esta mañana una reunión estratégica con los principales gremios productivos de la región, representantes de empresas afectadas y la fundación Desafío Levantemos Chile.
El encuentro busca definir acciones en el corto, mediano y largo plazo para enfrentar la catástrofe provocada por los incendios forestales del fin de semana.
Para Giacaman, si la reconstrucción depende exclusivamente de los tiempos y procesos del aparato público, la recuperación podría extenderse por un tiempo que no se ajusta a las necesidades del Biobío. “No podemos dejar todo en manos del Estado o nos vamos a demorar cinco años”, advirtió.
Si bien reconoció que el Estado dispone de recursos para la emergencia inmediata, el Gobernador enfatizó que se requiere el músculo del sector privado para financiar y ejecutar la reconstrucción con agilidad. “Una cosa es la emergencia, pero el foco es la reconstrucción. Necesitamos sistematizar la respuesta y modelar un proyecto para que en Biobío sea lo más rápido posible”, señaló, destacando la disponibilidad otros actores de organismos como la Facultad de Arquitectura de la Universidad del Biobío y de Desafío Levantemos Chile, con quienes ya están trabajando para definir prioridades y comenzar a ejecutar medidas focalizadas.
Urgencia habitacional
Durante la cita, los representantes del mundo privado plantearon como fundamental tener bajadas concretas. Matías Concha, consejero de Sofofa, indicó que la CPC Biobío y sus empresas socias ya se encuentran en coordinación con lo que calificó como “una segunda línea de apoyo”, que permita destinar la ayuda eficientemente sin entorpecer a las unidades de emergencia.
En esa línea, Álvaro Ananías, presidente de la CPC Biobío, pidió claridad sobre la contraparte técnica. "Las empresas y gremios quieren ayudar, pero necesitamos saber qué comuna, qué se necesita y quién recibe".
La experiencia del terremoto de 2010 fue recordada por Sergio Jara, quien desde la CChC en Concepción, advirtió que el trabajo "en silos" traba los procesos. Por lo mismo, propuso la instalación de ejecutivos transversales encargados de la reconstrucción de viviendas, un modelo que en el pasado permitió al gremio, junto a otros actores, levantar 90 mil unidades de vivienda. Junto con esta mirada de largo plazo, el presidente de los constructores en la zona, Jorge Coloma, comentó que ya han comenzado las coordinaciones para que equipos de maquinaria pesada puedan contribuir en las labores de remoción y limpieza de escombros, una vez que la autoridad de la Defensa Nacional lo autorice.
Impacto productivo
La magnitud del daño productivo y social en Lirquén (Penco) y Punta de Parra (Tomé) es desolador. Sin embargo, el empresariado coincide en que es muy pronto para hacer una estimación del impacto económico que la significará a la zona.
Aun así, el gremio forestal es que el que más puede evidenciar los daños en su patrimonio. “Existe una afectación que según nuestras cifras preliminares, podrías llegar a las 24 mil hectáreas, con un fuerte impacto a los pequeños y medianos propietarios de predios forestales del Biobío”, explicó Michel Esquerré, presidente de Pymemad, gremio que agrupa a PYME madereras.
El líder gremial, quien también integra Biobío Madera, puso a disposición un plan diseñado por Biobío Madera y Corma para resolver la crisis habitacional, advirtiendo sobre la necesidad de no repetir errores pasados. “La reconstrucción tiene que ser rápida y efectiva, no puede ser un caso como el de Valparaíso en post 2014 o Viña del Mar. No podemos estar dos o tres años esperando una solución de vivienda”, sentenció.
Esquerré enfatizó que la región tiene la capacidad técnica e industrial para responder: “Tiene que ser coordinado por el GORE con las capacidades de la UBB, la Universidad de Concepción y los trabajos hechos anteriormente. Hay capacidad en la región para entregar una vivienda de emergencia digna”.
Gestión de Desafío
De hecho, el rol de Desafío Levantemos Chile será clave en las próximas horas. Su presidente, Nicolás Birrell, quien ya se encuentra coordinado las primeras acciones tendientes a la contención y despeje de las áreas siniestradas con la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), subrayó que la diferencia entre el éxito y el fracaso radica en la articulación.
“No es un problema de recursos, el tema de la reconstrucción es un problema de gestión, de gestión social”, afirmó Birrell. El ejecutivo explicó que existen dos caminos; actuar de manera desarticulada o generar una alianza público-privada robusta.
“Estamos coordinados desde ayer con la empresa y el mundo productivo. Hemos recibido una muy buena respuesta y estamos absolutamente prestos a ejecutar esto con el máximo sentido de urgencia”, aseguró Birrell. Asimismo, destacó la oportunidad de elevar los estándares de las viviendas entregadas. “Nos vamos a demorar un par de meses, pero se va a lograr porque están alineadas las voluntades. Vamos a articular todas estas necesidades para dar soluciones privadas a problemáticas públicas”.
Por su parte, el presidente del Instituto Regional de Administración de Empresas (Irade), Nelson Donoso, anunció que la entidad está "articulando, coordinando y facilitando diversos apoyos que ya se encuentran desplegados en terreno, desde equipamiento y logística hasta asistencia directa a las comunidades".
La rápida respuesta, dijo el dirigente "demuestra que, cuando la región atraviesa situaciones críticas, el mundo empresarial se activa con responsabilidad y un compromiso genuino con las personas. Seguiremos impulsando esta articulación para fortalecer las ayudas y contribuir de manera efectiva a la recuperación de los territorios afectados”.