El Ministerio de Obras Públicas (MOP) anunció el inicio de obras de conservación por aproximadamente $ 9 mil millones para el puente Juan Pablo II, sobre el río Biobío, viaducto que se acerca al término de su vida útil. En paralelo, la cartera confirmó que en julio de este año comenzará el proceso de licitación del estudio de prefactibilidad para la construcción de una nueva estructura que lo reemplace de manera definitiva.
El seremi de Obras Públicas del Biobío, Hugo Cautivo, recordó que el puente, que data de 1974, se mantiene plenamente operativo, pero con restricciones de carga tras el terremoto de 2010, lo que lo mantiene al límite de su capacidad. Para prolongar su uso y garantizar la seguridad de los usuarios, la Dirección de Vialidad inició un contrato de conservación enfocado en rehabilitar elementos críticos.
Nuevo puente
Pese a esta inyección de recursos, consultorías previas confirmaron que la actual infraestructura exige una planificación de transporte a largo plazo. Por ello, la cartera abrirá una licitación que analice la viabilidad técnica, económica, social y ambiental para la construcción de un nuevo viaducto, que reemplace la actual.
El estudio debiera iniciarse durante el segundo semestre de 2026. "Esperamos que ya en octubre comience la ejecución de esta consultoría, que tiene un plazo de aproximadamente 200 días", proyectó Cautivo. De cumplirse los plazos estipulados por el MOP, en menos de dos años el Estado tendrá definida la ubicación y los parámetros técnicos para iniciar el diseño de la futura infraestructura.
Alargar vida útil
Las obras de mejoramiento del puente Juan Pablo II consideran el reemplazo de la carpeta de rodadura mediante un nuevo asfaltado, bacheo y sellado de grietas, además de la recuperación integral del paso peatonal, severamente deteriorado por el robo de cables. A esto se sumará la reposición de barandas y defensas camineras bajo estándares de seguridad actuales.
En el ámbito estructural, el director regional de Vialidad, Juan Vega, explicó que las faenas comenzaron con levantamientos topográficos para evaluar el estado de los asentamientos. "Posterior a eso, se hará la planificación para la intervención en la infraestructura del puente, en los apoyos, en sus cepas, en sus anclajes sísmicos y en las vigas", precisó Vega, recordando que es una intervención similar a la ejecutada en 2018 para extender la vida útil de la obra que ya cumple 52 años.